Van Helsing
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DIARIO DE UN RODAJE CHECO

El rodaje empezó en enero de 2003 en los estudios Barrandov de Praga. Después de varios días de rodaje en interiores, los actores y el equipo técnico se trasladaron a una fortaleza del siglo XV a unos 90 kilómetros de Praga, el castillo de la familia Valerious.

A continuación rodaron una escena en el barrio Kampa de Praga y otra en un mausoleo del cementerio Olsany antes de pasar a la antigua catedral de San Nicolás para filmar la complicada escena del baile que ofrece el conde Drácula en el palacio Vilkova.

Para convertir esa antigua catedral secularizada en una sala donde tuviera lugar “el baile de máscaras más asombroso de toda la historia”, según Sommers, fue necesario desmontar todo el coro y colocar madera en el suelo de cemento. Se instalaron biombos para ocultar los confesionarios, no se tocaron las estatuas y se añadieron candelabros y espejos. Decorar el edificio fue todo un reto, pero rodar allí fue aún peor. El equipo tenía prohibido clavar cualquier cosa en la estructura lo que obligó a los cámaras y a los eléctricos a cambiar sus técnicas. Se usaron 1.400 velas falsas hipocalóricas que quemaban aceite ya que también se prohibió el uso de velas tradicionales.

A pesar de todas las dificultades, y con una temperatura interior que nunca pasó de cero grados (“Me sorprende que no se nos note la cara de frío”, dice Beckinsale), la belleza del edificio fue el perfecto telón de fondo para la atmósfera circense que desea-ba obtener Sommers. Según él, “Si Drácula diera un baile, ¿cómo sería? Retorcido y extraño, con hombres que escupen llamas, malabaristas, acróbatas y equilibristas”.

La escena requería un gran esfuerzo por parte de todos los departamentos: la diseñadora de vestuario Gabriella Pescucci tuvo que vestir a 270 personas; el compositor Alan Silvestri compuso dos piezas antes del rodaje tocadas por una orquesta de 115 músicos; Debra Brown, la coreógrafa del Cirque du Soleil, creó dos de las escenas de baile. Beckinsale, Roxburgh y Anaya debieron ensayar los bailes durante tres semanas. De los 250 extras contratados, 100 eran algunos de los mejores bailarines de salón de Praga.

Jackman recuerda: “Es una de las cosas más bellas que he visto. Doscientas setenta personas bailan y se mueven en un edificio asombroso, todas vestidas con creaciones de Gabriella a cual más lujosa”.

El director de fotografía Allen Daviau reconoce que no las tenía todas consigo antes del rodaje. “Normalmente, cuando ruedo, intento que todo parezca grande”, nos dice. “Pero el baile de máscaras era enorme, no estaba seguro de poder capturarlo todo”.

En opinión de la diseñadora de vestuario Gabriella Pescucci, la escena representa a la perfección la cooperación que generan Sommers y su equipo. “No me gusta que se note mucho mi trabajo”, dice Pescucci. “En el cine, todo debe mezclarse. Es lo más importante, todos trabajamos, pero es una historia y hay un director. En Van Helsing me interesaba la mezcla de autenticidad y fantasía en la que se basa la película. Por ejemplo, todos los bordados de los vestidos de Anna fueron hechos a mano en Transilvania”.

Debido a las prohibiciones, nada de llamas y ningún cambio en la estructura, algunos elementos como el hombre que escupe fuego y los acróbatas debieron ser añadidos posteriormente mediante efectos visuales.

Otro de los grandes retos, quizá aún más complicado que el baile del conde, fue el ataque de las vampiresas al pueblo. El decorado estaba formado por catorce casas con tejado a dos aguas, doce fachadas adicionales con tejados, un cementerio y una iglesia. Allí es donde se conocen Van Helsing y Anna. El pueblo es víctima de un terrible ataque por miles de murciélagos.

El departamento de arte se inspiró en el expresionismo alemán para el diseño del pueblo. Un equipo de unas 80 personas tardó diez semanas en construir el decorado que cubría aproximadamente 6.500 metros cuadrados. El resultado, según Jackman, “es algo no del todo real, aunque tampoco es irreal, está en el punto justo”.

Para incorporar a las vampiresas en el ataque, se construyó un complicado sistema Cablecam por encima del decorado con cables colocados a tres metros del suelo y otros a decenas de metros de altura. Este sistema permite instalar una cámara y lanzarla para que pase por encima del decorado a gran velocidad, recogiendo así el punto de vista de las vampiresas mientras sobrevuelan el pueblo aterrorizando a sus habitantes.

Según Ducsay: “No podíamos conseguir el mismo efecto con una cámara miniatura en una maqueta. Es una secuencia muy complicada, las vampiresas destruyen un montón de cosas. Incluso vuelan a través de los edificios. Usamos unos 300 extras. En un momento dado, una vampiresa quiere coger a Van Helsing, pero atrapa a una vaca por equivocación y tira al pobre animal al segundo piso. Pero, créanme, es una vaca hecha de píxeles, no es de carne y hueso”.

También hubo que colocar cables para suspender a los actores y a los especialistas.

El coordinador de especialistas R.A. Rondell recuerda que un gran momento fue cuando vio “a número 1 y a número 2 (Hugh y Kate) suspendidos en el aire”, recuerda. “Había escenas en las que diez o quince personas cruzaban los aires lanzados por los murciélagos como si fueran pelotas. Mientras volaban, el equipo de efectos especiales hacía volar carros y otros objetos. Por ejemplo, un murciélago se deja caer para coger a alguien y tira un carro con el ala. Es un esfuerzo combinado entre efectos especiales, efectos digitales y los actores. Allen Daviau hizo unos dibujos preciosos, incluso pintó la sombra de los murciélagos”.

“Hugh y yo nos lo pasamos muy bien colgados en el aire”, dice Kate Beckinsale. “Fue un poco como jugar en un enorme patio. No todos los adultos hacen eso para ganarse la vida”.

Para conseguir un vuelo detallado de las novias, Sommers rodó a Anaya, Colloca y Maran durante dos semanas en un estudio delante de un fondo neutro. Nos dice: “Las lanzaban a 4 y 5 metros de altura, las hacían girar, las tiraban de un lado a otro encima de un chorro de aire para que su pelo volara. Se portaron de maravilla”.

Como si el rodaje no fuera bastante complicado, el sol decidió brillar. Hizo un tiempo estupendo, algo que no suele ocurrir en Praga en febrero. A pesar de que el guión especificaba cielos grises y grandes nubes, pocas veces se presentaron a la hora de rodar. Al final, no quedó más remedio que sustituir a la naturaleza por efectos digitales en las secuencias de los ataques. Eso sí, brillaba el sol, pero la temperatura casi nunca pasaba de cero grados.

Después de tres semanas en el pueblo, los actores y el equipo regresaron a la civilización para rodar unas cuantas escenas en las calles de Praga.

Mientras Sommers y Daviau estaban al mando de la primera unidad, Greg Michael se encargaba de la segunda. A menudo, el director y algunos actores pasaban de una unidad a otra el mismo día. Michael nos dice: “Steve y yo decimos bromeando que si es peligroso, difícil o aburrido, en otras palabras, lento y muy técnico, le toca a la segunda unidad”. No puede decirse que la segunda unidad se quedara atrás: tenía una agenda de 95 días de rodaje (109 la primera unidad) y el equipo comprendía a 150 personas.

Michael y su equipo rodaron escenas clave, por ejemplo, a los campesinos atacando el castillo de Drácula; a la gente observando a Van Helsing y a Mr. Hyde desde la plaza de la catedral de Notre Dame, y muchos planos de la persecución en el carruaje.

El guión de Sommers especificaba que Van Helsing se caía del asiento del conductor y aterrizaba entre dos de los seis caballos que tiraban del carruaje. A pesar de que los caballos iban al galope, Hugh Jackman quería hacer el truco, no le sustituiría un especialista.

“Siempre es peligroso que un actor trabaje con animales”, observa Michael. “Puede surgir un factor desconocido, imprevisto. R.A. Rondell (coordinador de especialistas) se acercó a mí y me dijo: ‘Si lo conseguimos, será la primera vez que un protagonista acepta una situación así’”.

“Había seis caballos y un carruaje”, recuerda Jackman. “Ahí estoy, tumbado en una hoja metálica, algo parecido a una bandeja, con los pies arrastrando por el suelo. Se me ocurre mirar hacia abajo y me doy cuenta de que no hay más de treinta centímetros entre el suelo y la placa. Si me caigo, soy hombre muerto. Para colmo, estoy entre dos caballos lanzados al galope que podrían decidir irse cada uno por su lado. Es la tercera toma y me estoy poniendo un poco nervioso. Entonces se me acerca un especialista y me dice: ‘No puedo creer que lo haya hecho. Nunca había visto a un actor hacer algo así’. Lo que hace la ignorancia”.

Van Helsing es una pelicula de Universal Studios. - Contenidos y material multimedia por UIP Spain
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