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"Mar adentro"

GFX Sinopsis

Ramón -Javier Bardem- lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, junto al mar por el que tanto viajó y donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es terminar con su vida dignamente.

La llegada de dos mujeres alterará su mundo: Julia -Belén Rueda-, la abogada que quiere apoyar su lucha y Rosa -Lola Dueñas-, una vecina del pueblo que intentará convencerle de que vivir merece la pena.

La luminosa personalidad de Ramón termina por cautivar a ambas, que tendrán que cuestionar como nunca antes los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo la persona que de verdad le ame será la que le ayude a realizar ese último viaje.



Notas de producción

Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo:

El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.


"Mar adentro" arrancó con la lectura que Alejandro Amenábar hizo de "Cartas desde el infierno" (Planeta), el libro de Ramón Sampedro publicado en 1996.

"Cuando Alejandro me planteó la posibilidad de hacer una película inspirada en Ramón Sampedro, la primera reacción fue de shock. Pero a medida que nos documentábamos, ya desde las primeras fases, fue evidente que se trataba de una historia que había que contar", recuerda Fernando Bovaira, productor de la película.

"Teniendo en cuenta que me basaba en un hecho real, empecé a escribir por mi cuenta", apunta Amenábar. "Al principio no quería hacer literalmente su historia. Luego comprendí que era mejor investigar, ver qué había de interesante en su experiencia real y cómo incorporar eso a la película. Es una historia basada en hechos reales pero no es un documental y nunca he querido ceñirme estrictamente a la realidad, sino que interviniera la ficción". Para escribir el guión, Alejandro recuperó al colaborador de sus primeras películas, el también director y guionista Mateo Gil.

"La fase de guión, como la de la música, es en la que más se sufre, y en Mateo tengo un aliado. No hemos escrito siempre juntos. En `Tesis´ diseñamos la historia y luego la escribí yo. El guión de `Abre los ojos´ es de los dos, y `Los Otros´ la escribí solo. Creo que `Mar adentro´ ha sido una excusa para reencontrarnos porque nos lo pasamos muy bien trabajando juntos. Somos muy buenos amigos y me pareció la persona idónea para incorporar ese universo onírico a esta historia, para evitar que fuera linealmente tal cual. Mateo me ha ayudado a llevarla por el lado de la ensoñación y de los viajes", señala Amenábar.


La primera fase: Documentación

Trabajar con personajes que existen en la vida real planteó una serie de condiciones en el desarrollo de la película. Mientras Alejandro se acercaba al entorno personal de Ramón Sampedro, Mateo se mantenía en la orilla de la ficción.

"Uno tenía que mantenerse frío para poder decir: esa frase, por mucho que la hayan dicho los personajes reales, no vale", matiza Gil. "Quizá mi idea de la historia esté más alejada de la realidad, más cerca de la imagen que el propio Ramón intentaba transmitir. Era un gran actor, un hombre de muchas facetas". Desde el punto de vista de la producción, la combinación de ficción y realidad también tenía sus complicaciones.

"Cuando hay personas detrás de los personajes necesitas su autorización", explica Fernando Bovaira. "Pero creo que lo hicimos con la delicadeza suficiente como para que nadie se sintiera mal. Les enseñamos el guión prácticamente acabado, se mostraron conformes y dieron su autorización para que Alejandro acometiera la historia y sus personajes con libertad".

"Si Mateo hubiera escrito solo esta película, hubiera tendido a una historia completamente fragmentada, con muchos saltos en el tiempo", puntualiza Amenábar. "A él le atraía el Ramón de antes del accidente, sus viajes y sus mujeres, lo que había vivido, mientras que a mí me interesaba más el Ramón de después, el que empieza a leer filosofía. Pero no hemos renunciado a nada, y en el presente de Ramón está muy presente su pasado".

A lo que sí renunciaron los guionistas, fue a detallar la cronología legal de la lucha de Sampedro. "No podíamos profundizar en la batalla legal porque, o te interesa mucho el tema, o en pantalla eso se convierte en un rollazo. Está apuntado: la postura de la justicia española y, sobre todo, la injustificable postura de los políticos", dice Mateo Gil.

"A medida que investigábamos en el caso, Mateo se fue indignando mucho por cómo habían tratado a Ramón durante los procesos jurídicos", recuerda Alejandro. "Me parece tan obvio que todo este tema se va a legislar y a normalizar algún día que si nos centrábamos demasiado en eso, la película quedaría obsoleta en breve. Me parecía más importante que quien la viera dentro unos años se centrara en pensar sobre qué es la vida y qué es la muerte".


La piedra angular: El reparto

Firmadas las autorizaciones, el equipo de preproducción de la película se sumergió en la búsqueda del elenco.

"Creo que la clave de `Mar adentro´ es la interpretación naturalista de los personajes", explica Amenábar. "Yo intento caracterizar al personaje a través del diálogo y para que eso atrape al espectador la interpretación tiene que ser absolutamente realista. En esta película buscábamos la verdad".

Según Fernando Bovaira: "También el objetivo del casting fue conseguir credibilidad. Como es lógico, empezamos por Ramón. Alejandro quería a un actor de una determinada edad, y estuvimos buscando en teatro. Tratándose de un personaje tan complejo, que necesitaba una introspección que pocos actores pueden dar y además una cierta sensualidad, es lógico que eligiera a Javier Bardem. Después se contrató como director de casting a Luis San Narciso, que ha hecho un trabajo excelente, un trabajo laborioso en el que se han descubierto actores que quizá todavía no gocen de un reconocimiento público, pero que a partir de esta película lo van a tener".

"Hay que dar una oportunidad a gente nueva o que no ha hecho cine", señala Alejandro Amenábar. "A Belén Rueda la había visto en televisión y sabía que tenía la complejidad emocional y la capacidad de imaginación e improvisación para hacer frente a Bardem. Su personaje no es un alivio cómico, ni ligero, es un personaje dramático. Contar con una presencia como la suya aporta luz a la historia. Creo que cuando ves a Belén en escena estás viendo a una persona muy viva".

"Tenía pánico al cine", recuerda Belén, "porque la forma de trabajar en televisión y en cine es diferente. Cuando me llegó el guión, no tuve duda sobre el personaje. Entendí a Julia desde el primer momento, pero te podías identificar con el personaje que quisieras. No había trucos para llegar al llanto".

Para interpretar a otra de las piezas fundamentales de la historia, a Rosa, Alejandro seleccionó a Lola Dueñas.

"Lola tiene el arrojo del personaje, ese punto de locura, la intensidad y el humor. Cuando aparece en pantalla, sabes que alguien llorará o reirá. De salida, Rosa es una antiheroína y durante el metraje se convierte en la heroína de la historia. Ese tipo de personajes contradictorios, hasta perdedores, que en el caso de Rosa es de alguien que pierde algo pero gana otra cosa, me atraen mucho, y Lola era perfecta", asegura el director.


Los pilares: Diseñando la producción

El diseño de producción de la película se trazó partiendo de un presupuesto de diez millones de euros. "Desde el punto de vista del diseño de producción, "Mar adentro" es similar a "Los otros"; en un espacio limitado, con interiores rodados mayoritariamente en plató, mientras que las localizaciones exteriores se hallaron en la zona de Xuño, que es maravillosa. Nos movimos siempre en una órbita muy cercana a donde vivió Ramón toda su vida", asegura Fernando Bovaira. Galicia, Madrid y Barcelona fueron los diferentes marcos donde se localizaron los escenarios de la película.

"El guión estaba muy bien construido para que la narración se moviera por una gran variedad de decorados, personajes y situaciones", señala el productor. "Que el espectador no tenga la sensación de estar siempre en interiores. Alejandro quería, además, que Barcelona marcara un contrapunto a Galicia. Los escenarios de Barcelona son más sofisticados. Así se establece un juego visual entre la España urbana y la rural".

En la ficha de producción de "Mar adentro" repiten nombres de anteriores películas de Alejandro Amenábar. Emiliano Otegui colabora con él desde "Tesis". Javier Aguirresarobe fue también el director de fotografía de "Los Otros". Benjamín Fernández, Sonia Grande y Ana López Puigcerver -respectivamente dirección artística, vestuario y maquillaje- trabajan también por segunda vez con él.

Alejandro resume la línea general de trabajo seguida por el equipo de diseño de producción de la siguiente manera: "No queríamos algo amanerado ni preciosista, buscamos lo más expresivo. El exterior tenía de por sí un punto interesante, y para el interior elegimos colores que empastaran bien con el vestuario, que permitieran que sobresaliera el rostro de los actores. Nuestra idea de partida era desplazarnos a Galicia y construir la casa en el mejor paisaje. Pero allí el clima es un problema. En una sola jornada de rodaje cambiaba el tiempo cada dos o tres horas. Así que volvimos al mismo estudio donde rodamos `Los Otros´, en un decorado más pequeño con forillos. A mí los trucos me encantan, y me apetecía mucho trabajar con forillos fotográficos".

"Incorporamos, eso sí, a una maquilladora para el trabajo de caracterización de Javier Bardem, Jo Allen", explica Fernando Bovaira. "Es una maquilladora inglesa que viene de rodar `Gladiator´ y `Las horas´, y que ha realizado un trabajo soberbio, y muy laborioso. La caracterización tiene tal naturalidad y credibilidad que estás viendo a Javier Bardem y a la vez no lo ves".

Esa caracterización exigía cinco horas diarias de maquillaje a cargo de Allen, tras las cuales, Javier Bardem estaba listo para interpretar a Ramón Sampedro.

"Una ayuda importante para mi trabajo era conseguir ese aspecto físico tan bien construido. Cuando me veo en el espejo así maquillado, me relajo, porque siempre marca una pauta de realidad. Mi trabajo ha consistido en acercar el personaje a su maquillaje", dice Bardem.


La tercera fase: Vivir rodando

Rodada en orden cronológico, la claqueta de inicio sonó en Galicia, concretamente en la playa de As Furnas, donde Ramón Sampedro sufrió el accidente que cambiaría toda su vida. Hasta allí se desplazó el equipo al completo en julio de 2003, para dar comienzo a un rodaje que se extendería durante doce semanas.

"Galicia era el sitio adecuado para empezar a hablar de Ramón. Poder visitar el pueblo y la casa de Ramón fue un proceso de inmersión total que nos ayudó mucho", señala Clara Segura.

Antes del rodaje, algunos de los actores tuvieron la oportunidad de tener un encuentro con las personas a las que iban a interpretar.

"Mi preocupación al preparar el personaje era no deshumanizar a la persona que estaba viva", dice Celso Bugallo. "Fui muy cauteloso, sin hacer concesiones. Después de conocerle y de recibir un video con entrevistas de José, encontré la clave: su forma de hablar".

Lola Dueñas recuerda sus encuentros con Ramona Maneiro. "Cuando ella tenía pausas en el trabajo quedábamos y charlábamos. Bueno, la martiricé un poco porque me llevé una cámara y la grabé. Tenía que ser duro para ella hablar con alguien que te está grabando y mirándote, porque no se trata precisamente de una conversación normal. Fue muy generosa".

Al reparto de la película le esperaba otra sorpresa durante el rodaje.
"Creo que formaba parte de mi evolución como director que hiciera un nuevo esfuerzo en la dirección de actores para esta película", dice Amenábar. "Para buscar la verdad de los personajes, intenté evitar los ensayos todo lo posible. Quería reservarles para la cámara. Hay mucho en el montaje final de la película que está improvisado por ellos, en especial por Belén en los momentos de más carga dramática. Antes de esta película no me imaginaba rodando sin seguir el texto al pie de la letra".

Belén Rueda recuerda: "Alejandro tuvo la habilidad de hacernos creer que cambiábamos algo al decirlo como lo sentíamos. Después nos dimos cuenta de que no nos habíamos salido para nada de lo que estaba escrito desde el principio. Las palabras no estaban en el guión por casualidad".

"Hubo un talante de ponernos todos de acuerdo en la misma dirección", dice Mabel Rivera. "Fue un rodaje muy relajado, con tiempo para corregir, pero siempre sobre líneas de trabajo muy claras". "Las lágrimas y las risas que se ven en la película son reales", asegura Tamar Novas.

La parte más complicada del rodaje se la llevó Javier Bardem. Al elaborado maquillaje que le envejecía, hubo que añadirle las cortapisas físicas necesarias para convertirle en un tetrapléjico.

"Como soy un poco grandullón, tuvimos que buscar una postura para esconder mis hombros arqueando la espalda", recuerda Bardem. "Y Paco, que es un gran fisioterapeuta, me preparó una almohada que me ayudaba a retorcerla. Además, el maquillaje se derretía, no podía mover las manos, tenía que meter los hombros, recordar el acento gallego... Pero al final todos esos tecnicismos me ayudaron a no perder la concentración. Y me hicieron comprender que Ramón, desde su inmovilidad, estaba pendiente de las numerosas pequeñas cosas que ocurrían a su alrededor. No era una persona rendida a su suerte".


Último capítulo: la física de las sorpresas

En el rodaje hubo tiempo para la improvisación y para la magia, aunque no siempre provenían de los intérpretes. Uno de los días más complicados de rodaje se corresponde con una emocionante secuencia epistolar.

"De mis películas, ésta es la que transcurre en un periodo más largo de tiempo", adelanta Alejandro. "Ya escribiendo comprendimos que el resumen de esos meses adquiría más consistencia si se veía desde la cama de Ramón. Aprovechando que escribía muchas cartas, él mismo podía contar lo que le iba ocurriendo. Visualmente lo convertimos en un juego de encadenados que se sucede a su alrededor pero sin perder nunca la continuidad. Esto se hace con una cámara robotizada que se llama Motion Control, y que va siguiendo una y otra vez el movimiento de los actores".

Ésta, como las demás secuencias de la película, se han rodado en súper 35mm. Y según el director, rodar en scope era una espinita que no había conseguido sacarse hasta "Mar adentro".

"Desde mi primer largo quería rodar en panorámico. En la primera no pudo ser por razones de presupuesto. En la segunda porque rodamos anticipadamente la secuencia de la Gran Vía vacía en otro formato. Y en `Los Otros´, hicimos unos pruebas que resultaron fallidas. Con esta película he comprobado que es el mejor formato. Independientemente de que se trate de una historia intimista, para componer es perfecto, más aún si tenemos a dos personajes en cuadro, y, sobre todo, para salir volando de la habitación", dice Amenábar.

Porque ya puestos a cumplir viejos deseos del director, el equipo de "Mar adentro" despegó, como él pedía.

"Volar es algo que tengo asociado a los sueños", explica Alejandro. "No es la primera vez que quiero introducir una secuencia de vuelo en mis películas, y como mientras escribíamos este guión soñé una vez más que volaba, lo incorporamos. En rodaje hemos intentando recrear una sensación particular: que el espectador puede volar por la zona donde vivía Ramón Sampedro y visitar sus paisajes emocionales. Lo hemos hecho con una cámara especial, acoplada a un helicóptero a cuyos mandos iba un piloto francés con mucha experiencia en este tipo de trabajos, nada fáciles por cierto. Volar era algo que Ramón hacía mucho, viajaba a través de la música. La historia de Ramón es un viaje".



Ficha

Ficha Técnica

Título original: "Mar adentro"
País y año: España, 2004
Director: Alejandro Amenábar
Producción: Fernando Bovaira, Alejandro Amenábar
Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil
Director de fotografía: Javier Aguirresarobe
Director de producción: Emiliano Otegui
Director de Casting: Luis San Narciso
Música: Alejandro Amenábar, con la participación especial de Carlos Núñez
Director de Arte: Benjamín Fernández
Sonido: Ricardo Steinberg
Vestuario: Sonia Grande
Diseño de maquillaje especial: Jo Allen
Maquillaje: Ana López-Puigcerver
Peluquería: Mara Collazo
Peluquería Javier Bardem: Manolo García


Ficha Artística

Ramón Sampedro: Javier Bardem
Julia: Belén Rueda
Rosa: Lola Dueñas
Manuela: Mabel Rivera
José: Celso Bugallo
Gené: Clara Segura
Joaquín: Joan Dalmau
Germán: Alberto Jiménez
Marc: Francesc Garrido
Javi: Tamar Novas
Padre Francisco: José María Pou
Hermano Andrés: Alberto Amarilla


Datos de producción

Película: Color 35mm
Formato: 1:2,35 (Scope)
Sonido: Dolby Digital EX/DTS/SDDS
Localizaciones: Galicia, Madrid, Barcelona
Rodaje: 12 semanas
Presupuesto: 10.000.000 €
Duración: 125 minutos


Fecha de estreno en España: 3 de septiembre de 2004


Enlaces

- Página Oficial de la Película: www.mar-adentro.com


Imágenes del rodaje




















Fuente: Sogepaq

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