"Por amor al arte"
Sinopsis
La película, una historia contemporánea de amor, sexo y arte enmarcada en una ciudad universitaria, sigue la cada vez más intensa relación entre Evelyn -Rachel Weisz- y Adam -Paul Rudd-.
Cuando Evelyn consolida su dominio sobre Adam, la evolución emocional y física de éste desagrada a sus amigos Jenny -Gretchen Mol- y Phillip -Frederick Weller-, con consecuencias inesperadas para todos. Ora esperanzados, ora crueles, este cuarteto de personajes universitarios se enfrenta con los conflictivos deseos humanos vinculados a las ansias de libertad y de correspondencia con los otros, al anhelo de verdad y amor, así como a la noción de que la seducción es un arte.
Notas de producción
Tomando forma
"Viendo `Por amor al arte´, uno se siente como si estuviera ante un episodio de Friends, sentado cómodamente con sus palomitas, y entonces, es como si te arrebataran el asiento", nos comenta Rachel Weisz, una de las protagonistas del film, además de productora.
A finales del año 2000, el guionista y director Neil LaBute se hallaba en Inglaterra trabajando en su último film de entonces, "Posesión" (Possession, 2002), cuando la obra "Por amor al arte" empezó a cristalizar. "Llevaba trabajando con `Posesión´ desde hacía tanto tiempo que necesitaba dejar de pensar en aquellos personajes" -comenta LaBute-. "Durante un receso, me zambullí en la escritura porque el único modo en que me parecía que podría olvidarme de los personajes de `Posesión´ era encontrarme con otro grupo de personajes. Y pensé: `Podría recuperar esa pieza teatral que llevo tiempo pretendiendo hacer, situada en un campus universitario...´".
"Soy un autor de los que tienden a llevar consigo las cosas durante mucho tiempo. No suelo escribir a partir de toparme con una historia o un personaje interesante; más bien parto de considerar que `aquí hay un gran desenlace´ o `aquí hay una interesante combinación de gente a los que hacer interactuar´".
Las primeras semillas de "Por amor al arte" se sembraron por la reacción ante el primer largometraje de LaBute: "En compañía de hombres" (In the Company of Men, 1997). Desde el momento en que el film vio su première internacional en el Festival de Sundance, la gente preguntaba al director y guionista si creía que una mujer es capaz de hacer lo mismo que los hombres de su película".
LaBute recuerda: "Respondí que, ciertamente, estaba convencido de que las mujeres eran capaces de ser igual de mentirosas o de hacer las mismas cosas turbias a alguien. Sin embargo, me imaginaba que siempre sería un esfuerzo más solitario en comparación con el sentimiento comunal del club de chicos de `En compañía de hombres´".
Algunos años después, en Inglaterra, al recordar LaBute aquellos comentarios, le asaltó la idea de "tomar una historia romántica corriente y subvertirla".
La historia tiene lugar en el campus y alrededores de una pequeña universidad y se centra en Adam -Paul Rudd-, un joven estudiante que trabaja como celador en un museo de arte. Un día, durante su turno de vigilancia, Adam sorprende a una atractiva chica, Evelyn -Rachel Weisz-, quien está a punto de estropear con pintura de spray una de las antiguas esculturas del museo. Mientras conversa con ella intentando evitar la catástrofe, Adam descubre que se está enamorando. Luego, Evelyn le da su número de teléfono, anotándolo con el spray en el reverso de la chaqueta de Adam, y de ahí empieza a surgir una relación. "Ése es el catalizador que entrelaza a dos personas tan distintas entre sí", opina LaBute.
Evelyn es una licenciada en arte que está trabajando en su tesis. Al integrarse en el círculo de amigos de Adam, conoce a los compañeros de clase de éste: Jenny -Gretchen Mol- y Phillip -Frederick Weller-, quienes planean contraer matrimonio. El grupo de amigos no tardará en redefinir sus respectivas relaciones.
"Evelyn reta al grupo acerca de cómo deben sentir el arte y el amor, del mismo modo que se dedica a remodelar a Adam", -nos comenta LaBute-. "Quiere que éste dé lo máximo de sí mismo, y con tal objetivo le obliga a perder peso, a cambiar las gafas por lentes de contacto... Lenta y metódicamente, le va cambiando. Adam se muestra completamente dispuesto, pero hay un precio que pagar".
LaBute subraya: "Creo que uno debe hilvanar el entretenimiento y el mensaje con sumo cuidado. Como escritor, no soy de los que se sienten obligados a responder las preguntas que me formulo. A menudo las expongo precisamente porque no tengo las respuestas, y las busco a través del trabajo, de la elaboración, lo que no quiere decir que las halle. Dispongo de cierta cantidad de posibles soluciones. Doy a los personajes alternativas cuestionables; quiero que la gente piense acerca de lo que ha visto, que se esfuerce y resuelva quién cree que tiene razón o está equivocado".
Para el papel de Adam, LaBute pensó en Paul Rudd, con quien ya había trabajado antes, aunque ya se conocían de su mutuo paso por la Universidad de Kansas. LaBute dice: "Paul tiene un atractivo muy norteamericano, y una cualidad juvenil y afable que logra la predisposición favorable de la gente".
A medida que Adam, lenta pero firmemente, va logrando mejor aspecto, éste consigue más oportunidades y es visto por la gente como alguien más deseable. Y pronto contempla alternativas que puede que no le mantengan en lo alto. LaBute comenta: "Creo que lo que hace Adam no es tanto encandilar al público como fracasar rotundamente ante el mismo".
"Vi por primera vez a Paul encarnando a Macbeth en una adaptación de estudiantes donde había tres Macbeths, y él era el bueno; eso es todo cuanto recuerdo. A menudo escribo personajes a los que es difícil querer en último extremo. El personaje de Paul, Adam, hace que esas alternativas controvertidas se sitúen en una zona con amplia gama de grises. De tal modo que es mejor disponer de alguien que predisponga favorablemente al público pese a que no deje de hacer cosas que desconciertan en alguna medida. Sin embargo, creo que debido a su buen aspecto y encanto -me refiero tanto al actor como a su personaje-, se perdona a ambos en cierta medida. Uno está deseando verles fracasar y triunfar; esperas para ellos lo mejor".
Rudd recuerda: "Me hallaba en Londres trabajando en el teatro, mientras Neil estaba montando `Posesión´. Almorzamos juntos, y él me pasó la obra. Tras la comida, me fui a casa y empecé a leer. Y pronto pensé: `Esto es verdaderamente bueno´. Tanto el papel como la historia me conquistaron".
"Neil es un excelente autor, pero de los complicados, pues sus diálogos resultan difíciles de memorizar. Posee un excelente oído para captar el modo en que la gente habla hasta el punto que anota cada `um´, `o sea´, y `como si...´, lo que contribuye a que, una vez memorizados, suenen al pronunciarlos casi igual que si hubieran salido espontáneamente. Es algo muy concreto y rítmico, como el propio Neil...".
Para Evelyn, un personaje igualmente esencial, LaBute sabía que necesitaba a alguien que se sintiera muy atraída por encarnar el papel. "Rachel oyó hablar de la pieza; leyó el material y me pidió que nos encontráramos" -informa LaBute-. "Estaba apasionada con el proyecto. Me miraba fijamente a los ojos. Tras haberme entrevistado con ella, tenía la sensación de que nadie más podía ser apta para el papel. Me quedé tan prendado de ella durante la charla acerca del personaje que no me acordé de pedirle que me hablara en argot, por lo que tuvimos que reunirnos de nuevo, pues necesitaba estar seguro de que podía hablar en jerga".
Weisz recuerda: "Cuando leí la obra por primera vez, lo hice de un tirón, y luego, volví al principio y la leí nuevamente hasta el desenlace, y aún volví a leerla por tercera vez. Se me había puesto la carne de gallina. Tenía que hacer aquel papel a toda costa. Estaba tremendamente apasionada con aquella historia y hablé durante horas con Neil. Había memorizado bastante de un discurso que pronuncia Evelyn y se lo recité a Neil aplicando el acento norteamericano que puedo emular".
LaBute dice: "Tengo una determinada cadencia que habitualmente incluyo en mi escritura. Y Rachel la atrapa. Ha sido extraordinario haber trabajado con ella en esta película".
Para el personaje de Jenny, LaBute buscaba a alguien que pudiera devenir la antítesis de la Evelyn de Weisz. LaBute recuerda: "Nunca me encontré con Gretchen Mol; tan sólo hablamos por teléfono. Ella leyó la obra y me dijo: `Me gusta el papel de verdad´. Pude constatar que la actriz encarnaba todo cuanto había imaginado para el papel: fue fantástico trabajar con una persona tan increíblemente dulce".
Mol tenía su propia idea acerca de LaBute: "La historia era fabulosa, de las que te hacen caer la baba; con todas esas capas superpuestas que Neil escribe... Disponiendo sólo de la referencia de sus escritos, no estaba realmente segura de quién era la persona con la que iba a encontrarme. ¿Será alguien oscuro? ¿Una persona muy introvertida e intensa? Neil es muy reservado e intenso, pero también es increíblemente generoso, divertido e ingenioso. Creo que convirtió el proceso en algo ameno y sencillo. Hace que nunca dudes de ti misma. Y también está abierto a toda suerte de nuevas interpretaciones del texto".
Junto a los principales personajes, está Phillip, el mejor amigo de Adam y prometido de Jenny. "Fred Weller era idóneo" -nos informa LaBute-. "Considerándolo retrospectivamente, creo que me di cuenta de que se trataba de una de esas personas a las que conozco bien, sin embargo, en aquel momento no era consciente plenamente de ello".
Como los otros actores, Weller se vio inmediatamente atraído por la historia. "Me pareció hilarante, dramática, y profunda" -comenta-. "Tan pronto como acabé de leer la obra, hablé con Neil por teléfono, y me encantaron sus ideas".
LaBute corresponde: "Fred es muy inventivo: es capaz de presentarse con cinco sugerencias para cada línea. Le encanta su trabajo, y bien puede afirmarse que ello se nota a través de su interpretación".
Empezó un periodo de ensayos muy intenso para las representaciones teatrales en el Almeida Theatre Company de Londres. "Todo el grupo estaba muy compenetrado entre sí y con la obra" -nos dice LaBute-. "Yo mismo me sentía plenamente absorbido por el proceso".
Mol pensó que "aquello iba a convertirse en largas sesiones de lectura y de discusiones acerca de la interpretación" -ríe-. "Pero me presenté para un ensayo y Neil estaba con el técnico de control destrozando algo de los Smashing Pumpkins mientras Paul tocaba una guitarra inexistente. Me preguntaba si jamás lograríamos ¡hacer algo! Pero todo empezó a funcionar como la seda cuando consolidamos la relación y la confianza mutua".
Efectivamente, el grupo de actores estrechó lazos trabajando juntos en las representaciones teatrales de la pieza en Londres y Nueva York. Weisz reflexiona: "Incluyendo el film, estuvimos encarnando esos personajes casi durante todo un año, de tal modo que estuve más tiempo con Gretchen, Paul, y Fred que con nadie más: mi novio, mis padres...".
Mol nos confía: "Rachel y yo estuvimos compartiendo un mismo camerino durante casi nueve meses. Inevitablemente, acabamos por sentirnos próximas. Cuando empecé este proyecto, me sentí emocionada por tener por fin una compañera, porque muchas veces todo son hombres en nuestro grupo de edad. Es agradable tener cerca a otra mujer de tu edad con la que observar el trabajo y el estilo de ellos y con la que poder hablar del oficio y del material que tenemos entre manos. En su calidad de actriz, Rachel intenta nuevas interpretaciones, y nunca parece estancarse en una manera concreta de abordar el trabajo. Siempre está dispuesta a probarse a sí misma; yo admiro mucho esto".
"Nuestros personajes mantienen unas relaciones muy difíciles en esta historia, por lo que para mi era de la máxima importancia no quedar estancada en esto. Cuando empezamos, iniciamos tan rápidamente el proceso de ensayos que algunas de las primeras cosas que hacíamos me parecían realmente dolorosas, particularmente las de su personaje para con el mío. En ciertos momentos, era difícil discernir la interpretación de la realidad. Rachel y yo trabajamos duro mano a mano".
Mol clarifica que su personaje, Jenny, es "simple, pero no estúpido. Es muy apasionada, pero creo que mira al mundo honestamente. Cree que las cosas son tal y como aparentan ser. Sin embargo, a medida que la historia avanza, también podemos observar que guarda sus propios secretos".
Weisz ríe: "En realidad, Jenny me encanta; es una chica totalmente distinta de Evelyn. Jenny quiere casarse y tener hijos, no desea demasiadas complicaciones en su entorno; mientras que Evelyn no pretende otra cosa. Gretchen y yo nos hemos caído muy bien; es una de las persones más amables y generosas que he conocido, y además es muy divertida".
"Gretchen es sencillamente maravillosa" -añade Weller-. "Ha sabido hallar cierto humor sutil a partir de un personaje vulnerable, lo que no deja de ser una capacidad fantástica".
"Viendo a Fred, no se tiene la impresión de que está actuando. Es muy genuino" -afirma Mol-. "Aquí da vida a todo un tipo; ha captado plenamente al personaje. Te recuerda a alguien con el que estuviste en la escuela".
"`Yo también fui a la escuela con un imbécil como ése´ - Eso es lo que dice todo el mundo que ve a Fred en su papel" -conviene Rudd-. "Es alguien sorprendente, y no se parece en nada al personaje que encarna".
Weisz revela: "A Fred le encanta leer las críticas de libros del New York Times durante horas y horas, y subraya los párrafos importantes. Una vez, Gretchen se las robó, lo que le molestó mucho... Creo que es un actor con mucho talento: Posee un timing cómico muy bueno; y sostiene un increíble nivel de seriedad mientras hace algo muy divertido. Habitualmente, cuando los actores ejercitan la comedia, tienden a reírse de sí mismos, pero Fred nunca cede".
"Lo que es interesante de Paul es su absoluta ausencia de vanidad, lo que es imprescindible para encarnar a Adam y hacer creíble su transformación desde cretino a ídolo del público. Paul es así, un bobo, y también un tipo apuesto".
Weller añade: "Paul lleva las cosas relajadamente. Es un clown con clase. Asimismo, es un actor de bandera capaz de encarnar un espectro de personajes muy amplio, lo que lo convierte en uno de los mejores tipos de actor".
Mol nos dice: "Paul me atrajo inmediatamente. Nuestros personajes se parecen en cuanto al modo de entender las cosas. Jenny y Adam son un poco ingenuos; son muy abiertos y fáciles de herir. Paul no teme ser quien es: es una persona muy sensible, y también muy serena".
Rudd opina: "Gretchen tiene mucho talento y es muy abierta, está en el lugar en cuerpo y alma. Y además, todos mis amigos me dicen: `¡Dios mío!¡Gretchen Mol!´".
"El personaje de Rachel y el mío llegan a tales extremos... ¡Y tener que interpretar eso cada día! Mucha gente se sintió desconcertada cuando supo que Rachel no era norteamericana, pues ha imitado el acento espléndidamente. Es una chica encantadora".
"Se me acercaban señoras de edad avanzada y me comentaban: `Me ha encantado tu personaje; es magnífico´" -recuerda Weisz-. "También se me acercó un amigo entre bastidores que me dijo: `Quiero tu cabeza en una bandeja´. La gente reacciona conflictivamente ante esta pieza. Se muestra ávida por discutirla durante horas y horas tras verla. Es una obra que te enfurece, pero te hace pensar".
De los escenarios teatrales a la pantalla grande...
Neil LaBute comenta: "`Por amor al arte´ se rodó en 19 días, y casi secuencialmente. Ello no hubiera podido afrontarse nunca si los actores no hubieran conocido sus personajes tan profundamente. Cuando se terminó el rodaje en marzo de 2002, todos estábamos tan vibrantes y apasionados como cuando empezamos en abril de 2001".
La perspectiva de poder llevar a las pantallas la obra empezó a rumorearse cuando estábamos a punto de finalizar nuestro tiempo inicial en Londres. Gail Mutrux, la socio de LaBute en Pretty Pictures, la compañía de producción con sede en Focus Features, fue a Londres para ver la representación. Y recuerda: "Neil empezó a hablar sobre la posibilidad de convertir la obra en un largometraje. Procede del teatro, pero posee una sensibilidad cinematográfica muy natural e intuitiva".
El resto del grupo había recibido la idea favorablemente. Uno de ellos en particular. LaBute destaca: "Los actores tienen que preocuparse muchísimo de ellos mismos, pero Rachel Weisz sentía verdadera pasión por el proyecto en su conjunto, y eso precisamente es lo que un productor o un director precisa: la misma pasión por cada porción de la producción. Vi eso en Rachel, y quise que su papel en la versión cinematográfica fuera incluso mayor".
Weisz recuerda: "Fuimos a Working Title Films, donde yo ya había mantenido una relación profesional y hecho amistades. Eric Fellner había visto la pieza teatral y se mostró muy interesado por financiar el film. Focus Features también se incorporó".
Con un pie en la Costa oeste, planeando el film, y con el grupo empezando las representaciones en la ciudad de Nueva York, apareció otro viejo asociado de la Bute: Phillip Steuer, quien se sumó como productor.
"Los mayores problemas" -nos dice LaBute-, "no estaban tanto en la pérdida de diálogo o en cambios por el estilo, sino en lograr que los actores dieran el paso de llevar los personajes del escenario a la pantalla: nada que ver con la experiencia de caminar por el proscenio y de permanecer allí durante dos horas seguidas; había que hacerse a la idea de que no iban a recibir el feedback de las risas del público; nada de tener que ser oídos en las últimas filas; ahora había la necesidad de adaptarse a entornos reales. Una cosa era situar una simple mesa en el escenario y decir que se está en una cafetería, y que el público lo asumiera sin mayor problema, y otra cosa, situarlos en una cafetería corriente y que gente auténtica deambulara alrededor oyendo lo que dicen probablemente. Tenían que hacerse a la idea de que sus entornos se harían mucho más reales".
Al adaptar la pieza al cine, LaBute mutó la localización de la historia, desde un entorno más conservador del mediooeste norteamericano a otro claramente californiano. LaBute comenta: "Eso fue un cambio substancial. La película trata del amor, y también del mito de la belleza. En California existe una cierta clase de creencia en la belleza".
Este último extremo, el de la belleza, es susceptible de devenir más prominente en la pantalla debido a que la transformación física de Adam se observa muy de cerca. Paul Rudd menciona la pérdida de peso de su personaje como una de las cosas que "podíamos afrontar en la pantalla pero de ningún modo en el escenario. Adam pierde 14 kilos. Toda una emulación a De Niro. En un primer momento, Neil nos dijo que íbamos a empezar el rodaje en noviembre, y por dos semanas; luego se pospuso tres semanas; luego volvíamos a las dos semanas de rodaje..., y vuelta a empezar. Me dijo que comenzara a comer; por lo que empecé a hartarme de patatas fritas, cerveza... Engordé 6 kilos. Entonces Neil me dijo: `No vamos a rodar hasta febrero; así que olvídalo´. Me puse a perder peso, y acabamos por usar prótesis y maquillaje".
"El cambio físico de Adam se percibe realmente. En la pieza teatral, teníamos cambios rápidos entre escenas; nunca me puse una prótesis ni nada parecido. Simplemente cambiaba el modo de permanecer de pie o de mover la cabeza. Para la película, todo me vino hecho; sin embargo, cambiaba innatamente el modo de permanecer derecho y de moverme debido al peso real de la prótesis para el estómago y del fat suit, el añadido para aparentar mayor gordura corporal".
"En ocasiones, veía a Paul caminando alrededor entre toma y toma llevando sólo los zapatos y calcetines y el fat suit. Mostraba las piernas y los brazos y se dedicaba a tocar la guitarra mientras cantaba" -ríe Weisz-. "Es una de las cosas más grotescas que he visto en mi vida".
Weisz se había esforzado denodadamente por trasladar su personaje intacto a la pantalla. "Como actriz cinematográfica, casi nunca he logrado un papel como el que Neil me ha proporcionado. Lo que Evelyn logra hacer en Por amor al arte es lo que los hombres consiguen hacer en las películas".
"Cuando empecé a actuar en la película, mi papel como productora quedó a un lado. No volví a implicarme en tareas de producción hasta la fase de posproducción".
El rodaje empezó en febrero de 2002, tan sólo un mes después de haber acabado las representaciones en los escenarios de Nueva York. El Gourmet Coffee Warehouse, sito en la Traction Avenue del centro de Los Ángeles, se convirtió en la cafetería La Dolce Latte de la película, donde se enfatizó sus muros de ladrillo y el arte pésimo. La única excepción en cuanto a este último extremo lo constituye el póster cinematográfico que se ha colgado, al que también se hace referencia por medio del nombre de la cafetería; se trata de "La dolce vita" ("La dolce vita", 1959), de Federico Fellini, uno de los filmes favoritos de LaBute. "Neil lo ha visto todo" -asegura Rudd-. "Es un gran experto tanto en cine como en teatro".
Durante los 19 días de que constaba el plan de rodaje, el equipo técnico también trabajó en San Pedro y en los Dos Carlos Studios, donde se rodaron los interiores del museo y la secuencia de la "cita doble" en el apartamento de Phillip.
Una de las localizaciones fundamentales era Camarillo, justo fuera de Ojai, donde el campus de la Universidad estatal de California se convierte en el ficticio Mercy College. En tiempos precedentes, este campus de Camarillo fue un terreno perteneciente a una institución psiquiátrica. Actualmente, se usa tanto en actividades docentes como en rodajes cinematográficos. Sin embargo, la secuencia culminante de la cinta, aun representando que acontece en el auditorio de este campus, de hecho se rodó en el salón de reuniones de la American Legion en Hollywood.
Para la banda sonora de la película, LaBute seleccionó 11 canciones de Elvis Costello extraídas de los álbumes de este cantante y letrista. Las piezas abarcan un cuarto de siglo de la obra del artista, y van desde los cortes más clásicos a la producción más reciente, con el objeto de reforzar sutilmente la evolución de la historia y de los personajes.
Rudd comenta: "Siento mayor confianza en esto que en otras cosas que he afrontado. Me refiero a la confianza de saber quién es Adam, cómo son sus latidos, qué le puede pasar, y adónde podría ir a parar. En ocasiones, cuando se está trabajando en una película, te sorprendes descubriendo a tu personaje mientras lo interpretas; ya tienes hecho un buen montón de trabajo, y todavía estás aprendiendo cosas de él. En esta película hay otro tipo de singulares retos, tales como no perder la sintonía con las emociones de la pieza teatral. Era todo un reto mantenerme contenido y tratar de recordar qué es lo que iba a resultar predominante en la pantalla frente a lo que resultaba predominante en los escenarios".
Weisz espera que la película "haga que las parejas examinen su propia relación, las actitudes de uno para con el otro, y las relaciones con los amigos. Por amor al arte nos explica cómo se tratan y cambian las parejas. En ocasiones, puede tratarse de aspectos muy triviales; pequeñas cosas del tipo: `Querido, te prefiero con el cabello corto´ o `Me gustas más de azul´. Sin embargo, esto puede devenir más oscuro y perturbador cuando la gente intenta cambiar la personalidad, la moralidad, o los puntos de vista del otro. En esta película exploramos hasta dónde se puede llegar en el empeño. Evelyn es una gran apasionada del arte, y nos planteamos la cuestión de hasta qué punto alguien está dispuesto a ser implacable en nombre de su arte".
"Evelyn vive, respira, y piensa el/en arte todo el tiempo. No hay otra cosa que le pueda importar más. Es una provocadora; un poco como el propio Neil LaBute".
LaBute comenta: "No hay duda de que Evelyn, en su condición de artista, es el reflejo de mi mismo como escritor. Los escritores incorporan con frecuencia a otra gente en su trabajo. Escuchamos conversaciones, oímos hablar de una tragedia ocurrida a alguien querido, y nos preguntamos cuánto deberemos esperar antes de hacer uso de ello en nuestro trabajo sin resultar demandados por alguien. Por amor al arte no es una apología, sin embargo, puede ser un réquiem para escritores y charlatanes que se alimentan de los vivos".
Weisz afirma: "En su condición de director, Neil te permite mucha libertad. Te anima e inspira para que aportes nuevos materiales. Nunca dirá que algo está mal, y tampoco que algo está bien. Se limita a precisar que es distinto. Yo solía preguntarle: `¿Pero es mejor?´, y él me contestaba: `No es mejor; sólo es distinto´. No se arroga saber cuáles son los mejores modos de afrontar las cosas, lo que es muy poco frecuente en los directores. La mayoría de éstos parecen tenerlo todo muy claro en sus cabezas, por lo que hay una manera correcta y otra incorrecta. Neil cree que hay múltiples maneras de abordar algo. Evita emitir un juicio tanto como puede; es alguien muy accesible y divertido. Me hace reír tanto que acabo por llorar".
Mol reflexiona: "Cuando Neil te sugiere algo, en su condición de director, te hace sentir que en alguna medida has sido tú quien le ha inspirado para avanzar en una determinada dirección, o que hay algo que tú ya estabas haciendo sobre lo cual lo único que quiere es que lo amplifiques un poco más. Una acaba creyéndose que todo el mérito es propio, lo que es un regalo inmenso por parte de un director".
"Neil es un gran escritor que no se muestra celoso de sus diálogos" -subraya Rudd-. "Si hay algo que no nos suena bien, y le preguntamos si nos lo permite cambiar, Neil responde: `Por supuesto, si te sientes más cómodo así...´. Si la propuesta no funciona, entonces nos dice: `No; mejor cíñete al texto´. Su actitud ante lo que ha escrito es la misma que cuando dirige: Nos mantiene absolutamente controlados si hay peligro de que nos desviemos en alguna dirección extraña, pero, con mayor frecuencia, se manifiesta abierto y nos deja hacer lo que queremos. Es alguien que contribuye de verdad al esfuerzo colectivo; en modo alguno es un dictador".
Weller añade: "Lo que más me gusta de trabajar con Neil es su sociabilidad y capacidad de diversión. Le encanta dejarse llevar y hacer que las cosas sean muy fáciles en el plató. Es alguien encantador; se comporta con mucha naturalidad, lo que en sí erige una dicotomía interesante frente a su trabajo".
Weisz concluye: "La pieza de Neil plantea aspectos que irritan a la gente. Por lo que espero que el público se involucre en debates profundos y densos tan pronto como salgan de la sala y empiecen a encender sus cigarrillos. Oh, pero si hoy en día no hay nadie que fume en Norteamérica; pero sí lo hacen en Inglaterra. También espero que el público encuentre la película divertida, aunque eso del humor sea en realidad algo muy personal y subjetivo, ¿no? "
"`Por amor al arte´ es la película definitiva sobre las relaciones y los encuentros románticos, aunque con un giro".
Ficha
Ficha Técnica
Título original: "The Shape of Things"
País y año: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, 2003
Dirección y guión: Neil LaBute
Producción: Neil LaBute, Gail Mutrux, Philip Steuer y Rachel Weisz
Música: Elvis Costello
Fotografía: James L. Carter
Montaje: Joel Plotch
Diseño de producción: Lynette Meyer
Dirección artística: Christopher H. Lawrence
Vestuario: Lynette Meyer
Duración: 97 minutos
Ficha Artística
Jenny: Gretchen Mol
Adam: Paul Rudd
Evelyn: Rachel Weisz
Phillip: Frederick Weller
Fecha de estreno en España: 18 de junio de 2004
Imágenes
Fuente: Manga Films
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