"La puta y la ballena"
Sinopsis
Sin saber cuándo ni cómo Vera perdió el paso: está varada en España. Su crisis matrimonial, el descubrimiento de un bulto en su mama, junto a la propuesta de escribir los epígrafes de las fotos de un argentino muerto en la Guerra Civil Española precipitan su escape.
En Buenos Aires se realiza una mastectomía y es allí donde comienza su encuentro con los indicios fundamentales que la impulsarán a escribir su próxima historia.
Desentramar el misterio de una ballena que se varó dos veces o de una corista que se prostituye en la Patagonia siguiendo los pasos de un fotógrafo son sólo excusas que le servirán para reencontrarse con quien alguna vez fue.
Sola en el fin del mundo, se enamorará de un desconocido en la misma cama de burdel en la que los protagonistas de su novela juraron no enamorarse nunca, bailará un tango con la muerte y enterrará el pasado en las profundidades del mar.
Notas de producción
La mirada del director
El guión de "La Puta y la Ballena" nació inesperadamente, de la conjunción de dos ideas aparentemente inconexas: una mujer mutilada por un cáncer de pecho, una ballena varada dos veces en el mismo lugar.
Explicar esto requiere un film, mejor que un texto. El guión no se articula sobre un lenguaje prosódico, transgrede muchas de las condiciones reconocidas (incluyendo varias de las mías) y este relato no puede expresarse sin lo visual. Las dos historias son paralelas e independientes entre sí, ya que ninguna está subordinada a la otra ni está contada por los personajes. La relación de ambas historias está dada a través de los impulsos de la protagonista, un llamado que ella misma no alcanza a entender".
A diferencia del contenido político de sus anteriores trabajos, esta vez la temática gira en lo que el mismo director llamó "una historia de amor". Desde el cuento hasta la primera versión del guión, "Se juntaron dos o tres líneas argumentales. Apareció la historia de Vera, una mujer que está en una crisis muy difusa, de esas en las que todo parece estar bien y la sensación interna es que está todo mal".
Después, esta línea se unió con la fascinación de Puenzo por las fotos viejas. "Me encanta revolver cajas con fotos de familiares y tratar de pensar qué ha sido de ellos". Tratar de entender cómo será en presente eso que se ve como propio del pasado, de otro tiempo. "Entonces empecé a jugar con las fotos viejas. El personaje de Vera comienza a revolver en una historia antigua, que se relaciona a su vez con la ballena que salía dos veces y eso marca dos tiempos, así se armó esta historia que es muy misteriosa".
En "La Puta y la Ballena" se traza un arco temporal de 70 años; la historia se estructura entre el primer arribo de una ballena a Península de Valdés, y la segunda aparición de la misma en idéntico lugar, siete décadas después.
Hacia el rodaje
El punto de partida a la hora de elegir las locaciones fue recrear Puerto Pirámide en los años 30. Para ello, el equipo de arte le facilitó a la producción fotos que mostraban cómo eran las calles y de qué modo estaban diagramadas las viviendas en aquellos años. Sobre la base de esta documentación la producción emprendió la búsqueda, que luego de un scouting por la zona de Puerto Madryn y Península Valdes, concluyó en Puerto Pirámide en la Estancia La Adela. Ésta representa lo que fue Puerto Pirámide en los años 30 pero hubo que construirle calles y edificios de época.
Los vehículos utilizados tales como carretas y autos antiguos fueron trasladados desde pueblos cercanos a La Adela, para lo cual fue importante el trabajo de la producción con la gente del lugar.
Los tonos del presente y del pasado
Para recrear el mundo de su película Luis Puenzo recurrió a la Directora de Arte Mercedes Alfonsín, quien definió junto a él la idea estética que aparece en "La Puta y La Ballena". ésta se centra en la relación entre los dos tiempos que conviven y el modo en que la protagonista experimenta un viaje iniciático.
La luz de la femeneidad
El prestigioso director de fotografía español José Luis Alcaine, elaboró la fotografía que acompaña el relato de "La Puta y La Ballena". El disparador de su trabajo fue la visión del mundo femenino. Para armonizar los dos tiempos de la película, por un lado enriqueció su imaginación con historias de mujeres de burdel de los años 30 y por otro, mantuvo una concepción de la mujer actual y libre.
El arte de vestir dos tiempos
Sonia Grande, encargada de diseñar el vestuario, incorporó a su trabajo datos del guión que se traducen en pequeños detalles. Se planteó el diseño de la película como un viaje submarino, eligiendo telas y materiales que recordaran la humedad; y los brillos de los grandes cofres bajo el mar para este mundo de sirenas como olvidadas en el pasado. Combinar ambas épocas fue como jugar al consciente y al inconsciente, lo presente y lo pasado, lo documental y lo onírico.
Un tango legendario
Daniel Tarrab y Andrés Goldstein compusieron la música de "La Puta y La Ballena". Los compositores recuerdan que a la hora de encargarles la creación del tango "La Lamparita" el pedido de Puenzo fue "tiene que ser un tango legendario" porque era el que tocaba Suárez.
La idea a la hora de pensar y componer el soundtrack de "La Puta y La Ballena" fue que unificara los dos tiempos; y que el tango y los acordes del bandoneón fueran sólo una pincelada más en este universo de presente y pasado que se confunden como sueños.
El lenguaje del cuerpo
La coreógrafa, Ana María Stekelman, entró en el mundo de Luis Puenzo para concebir las partes bailadas de "La Puta y La Ballena". Para trabajar los dos tiempos, Puenzo no quiso algo arquetípico y Stekelman lo siguió aportando su propio estilo.
Dado que es una película que tiene que ver con la imaginación, con alguien que está escribiendo, con un problema de identidad y con la vida y la muerte, existe una fusión de estilos que se combinan para lograr la representación de esos elementos.
El sutil sonido del tiempo
Carlos Abbate y José Luis Díaz estuvieron a cargo de que el clima sonoro marchara en el mismo sentido que la historia. Para ello debieron interpretar qué es lo que el director quiso decir, y poder traducirlo en sonidos.
El tiempo, elemento fundamental en esta película, también fue determinante en cuanto al sonido se refiere. El equipo capturó las distintas texturas del sonido y sus diferentes colores que remiten al presente y al pasado en el que se mueve la película e imprimen un clima sutil a cada momento del film.
Naturaleza y tecnología en tamaño real
Para esta superproducción debieron construirse réplicas en tamaño real de la ballena y del avión Laté 25 que se utilizó en las escenas del pasado.
Tanto el director Luis Puenzo como Orlando Rodríguez, encargado de las realizaciones especiales, recabaron la documentación y asesoramiento necesarios para emprender la tarea. En uno de los scoutings que realizaron encontraron una ballena muerta en la costa y pudieron aprovechar sus medidas para luego llevarlas a una primera maqueta en barro. A partir de allí, adaptaron el modelo a lo que Puenzo necesitaba.
El punto de partida para la realización de la ballena fue construirla como si fuera un barco. El desafío de esta tarea era que el animal debía flotar y varar, por lo cual debía ser muy ágil. El sistema hidráulico le permite mover las aletas, la cola y el ojo izquierdo; y cuenta también con ruedas retráctiles a la manera de un avión que posibilita su traslado.
El prototipo definitivo es de 2000 kgs con 16 mts de largo, 3,20 mts de alto por 3 mts de ancho y 6,5 mts de aleta. Por último se laminó por completo y se utilizó para reproducir las callosidades espuma de poliuretano expandido tallado.
Para el trabajo de realización del avión Laté 25, se construyó una réplica 1 a 1 del original que se realizó en conjunto con la Fuerza Aérea. A este prototipo de 1.830 kg, muy cercano al peso del Laté real, se le cambiaron las ruedas y se le realizó un tratamiento mediante el cual se disimuló lo reciente de su construcción. También se construyó para filmar los interiores del avión un tubo, en escala 1 a 1, que posee un sistema por el cual se hamaca y a la vez rota debido a que su centro está apoyado en una madera y cuenta con ruedas en uno de sus extremos. A través de este mecanismo se logra una perfecta sensación de vuelo.
Este avión se quedó en Península donde se supone que Saint Exupery tuvo un aterrizaje forzoso.
La realidad en 3D
"La Puta y La Ballena" cuenta dentro de su totalidad con 15 minutos de animación 3D y post-producción de efectos digitales. Juan Pablo Buscarini, Productor de Efectos Digitales, estuvo a cargo de cinco líneas de trabajo: la construcción del Hotel Suárez, el avión de época Laté 25, la ballena, la mastectomía de Vera y el retoque de imágenes en algunas escenas.
En cuanto al hotel, parcialmente construido en decorados, un 80% quedó en manos de los creativos digitales. Del mismo modo, tanto el avión Laté réplica del original y la ballena en tamaño real conviven con sus pares íntegramente realizados en 3D.
Ficha
Ficha Técnica
Título original: "La puta y la ballena"
País y año: España, Argentina, 2004
Dirección: Luis Puenzo
Guión: Luis Puenzo, Lucía Puenzo y Ángeles González Sinde
Producción: José María Morales y Pablo Bossi
Música: Andrés Goldstein y Daniel Tarrab
Fotografía: José Luis Alcaine
Montaje: Hugo Primero
Dirección artística: Mercedes Alfonsín
Vestuario: Sonia Grande
Duración: 120 minutos
Ficha Artística
Vera: Aitana Sánchez-Gijón
Emilio: Leonardo Sbaraglia
Suárez: Miguel Ángel Solá
Lola: Mercé Llorens
Jordi: Pep Munné
Ernesto: Eduard Nuskiewicz
Matilde: Belén Blanco
Matilde anciana: Lydia Lamaison
Pibe Pedro: Nicolás Tognola
Lucho: Pompeyo Audivert
Fecha de estreno en España: 7 de mayo de 2004
Enlaces
- Página Oficial de la Película: www.uol.com.ar/patagonik/laputaylaballena
Imágenes
Fuente: Wanda Films
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