Cinebso CINEBSO.COM: EL PORTAL PARA LOS AMANTES DEL CINE
 Portada
  Bandas Sonoras
  Criticas
  Dossiers
  Entrevistas
  Especiales
  ¿Sabias qué ...?
  Errores de cine!
  Enlaces
 Compras
  Video y DVD
  Venta de Entradas
  Posters de Cine
  Libros de cine
 Servicios
  Buscador
  Boletín
  Correo Electrónico
  Grupos
 Biografías
  Actores
  Actrices
  Directores
  Equipo Técnico
"La sonrisa de Mona Lisa"

Sinopsis

Katherine Watson -Julia Roberts- viaja desde California al campus de la Universidad de Wellesley en Nueva Inglaterra en otoño de 1953 para enseñar Historia del Arte. En la era de postguerra, Katherine espera que sus estudiantes, las mejores y las más brillantes del país, aprovechen las oportunidades que se les presentan.

Sin embargo, poco después de su llegada, Katherine descubre que el entorno de la prestigiosa institución está estancado en la conformidad. Según su profesora de etiqueta, Nancy Abbey -Marcia Gay Harden-, un anillo de compromiso en el dedo de una joven está considerado un premio mayor que una buena educación.

Cuando Katherine anima a sus alumnas a pensar por sí mismas, se enfrenta con las facciones más conservadoras del profesorado y del alumnado, incluida una de sus estudiantes, la superficial Betty Warren -Kirsten Dunst-. La recién casada Betty se convierte en una formidable adversaria cuando Katherine convence a su mejor amiga, Joan Brandwyn -Julia Stiles-, para solicitar su ingreso en la Escuela de Derecho de Yale, incluso aunque esté esperando la propuesta de matrimonio de su novio.

Para la elegante y provocativa Giselle Levy -Maggie Gyllenhaal-, Katherine se convierte en mentora y modelo de comportamiento. De su ejemplo, la dulce y tímida Connie Baker -Ginnifer Goodwin- también adquiere valor y consigue la suficiente confianza para superar sus inseguridades. A través de los intentos de sus estudiantes para encontrar su propio camino, Katherine también aprende una lección diferente para ella misma.



Notas de producción

Una generación inspiradora

Hace varios años, los guionistas Lawrence Konner y Mark Rosenthal ("La Joya del Nilo", "El Planeta de los Simios") leyeron un artículo sobre los años en la universidad de Hillary Rodham Clinton en los años 60. "En los 60, el temario de Wellesley ya había sido modernizado y los estudiantes tenían garantizado su derecho a elegir", dice Rosenthal. "Pero nos preguntábamos cómo sería si retrocediésemos una generación, antes de que se sirviese el lenguaje feminista a las mujeres en bandeja de plata".

Los escritores se enteraron que el temario para esa generación anterior era muy diferente. "Daban literatura francesa y física por la mañana y como servir el té al jefe de su marido por la tarde", dice Konner.

Los escritores investigaron más sobre las universidades femeninas en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Descubrieron que ni siquiera las instituciones educativas progresistas estaban exentas de la ola conservadora que recorrió la nación después de la agitación de la guerra. Se esperaba que las mujeres, que habían contribuido al esfuerzo de la guerra, asumiendo trabajos con grandes exigencias físicas, mientras sus maridos, padres y hermanos defendían su país, abandonaran sus trabajos, volvieran a casa y se dedicasen a formar una familia.

Konner y Rosenthal también visitaron Wellesley, que está considerada como una de las universidades femeninas más prestigiosas y académicamente más rigurosas, conocidas colectivamente como las "Las Siete Hermanas". Además de Rodham Clinton, también se encuentran entre sus ex-alumnas Madeleine Albright, Diane Sawyer, Ali McGraw, Cokie Roberts y Señora Chiang Kai-shek.

Rosenthal y Konner desenterraron una foto de la biblioteca de Wellesley de un artículo de 1956 de The Wellesley News que parecía englobar el dilema al que se enfrentaban las mujeres de la época. Era una instantánea de una joven vestida elegantemente y adornada con perlas con una sartén en una mano y un libro en la otra. "El titular decía algo así como `Se enseña a las mujeres casadas a ser las mejores estudiantes´", ríe Rosenthal. "Que mensaje tan ambiguo. Por un lado, la escuela alardea de que sus exigencias académicas son equiparables a las de instituciones masculinas como Harvard. Pero hay una posdata `El principal propósito de una mujer en la vida aún sigue siendo estar casada´".

La tensión dramática entre lo que se esperaba de las mujeres de aquella época y los sueños y anhelos que subyacen eran unas premisas demasiado fuertes para que Konner y Rosenthal pudieran resistirse. La universidad de Wellesley era un escenario ideal, especialmente durante la era Eisenhower, donde empezaban a encenderse las primeras chispas de lo que posteriormente sería conocido como revolución feminista. El centro de su historia sería Katherine Watson, una mujer joven que llega a Wellesley con sus ideas idealistas de lo que debería ser enseñar a algunas de las mujeres más inteligentes de Estados Unidos.

"Siempre nos ha fascinado la idea de alguien que `brilla prematuramente´ -alguien que va por delante de su tiempo. Katherine es nuestra manera de imaginarnos a esa heroína", dice Rosenthal.

La propia Katherine proviene de un entorno modesto y asistió a la universidad de UCLA, mucho más progresista. "Hace tan solo 50 años, Nueva Inglaterra todavía era una extensión del Viejo Mundo, mientras que California era realmente el Nuevo Mundo", dice Konner. "Así que pensamos que sería el lugar perfecto para que Katherine hiciera germinar unas distinciones de clase y unas actitudes sociales menos rígidas".

El título "La Sonrisa de Mona Lisa" deriva del hecho de que Katherine sea profesora de historia del arte y la obra maestra de Leonardo es una de las obras más fascinantes –y enigmáticas– que el arte haya creado. Como comenta uno de los personajes de la película sobre la legendaria sonrisa burlona de la Gioconda, "¿Pero es realmente feliz?".

"Temáticamente, ése es realmente el corazón de la película. Trata de lo que vemos en la superficie –de la sociedad, de las vidas de esas mujeres- y de lo que realmente está ocurriendo por debajo", dice Rosenthal. "Cada uno de los personajes femeninos presenta una fachada, pero cuando creemos que ya sabemos como son, nos sorprenden; incluso Katherine".

Además, Rosenthal continúa, "Creemos que la Mona Lisa sirve como icono para las mujeres. La mayoría de la gente sonríe tontamente cuando ven el cuadro. Saben que es muy caro y valioso, algo destinado a ser poseído más que a ser comprendido. Y eso es exactamente de lo que trata de advertir Katherine a sus alumnas, de ser convertidas en `objetos preciosos´ en brazos de algún ejecutivo, una propiedad cara".


Las mejores y las más brillantes

Para interpretar a Katherine, los escritores querían una actriz que fuera carismática, elegante y vulnerable. "Así que pensamos en la mejor actriz de nuestro tiempo", dice Konner, "Julia Roberts tenía tanto la inteligencia como la espiritualidad que el papel requería".

Los escritores relataron la historia de "La Sonrisa de Mona Lisa" a Deborah Schindler, presidenta de Roberts’ Red Om Films y a su compañera de producción Elaine Goldsmith-Thomas de Revolution Studios (que previamente había representado a Roberts cuando era agente de ICM). "Después de trabajar con Julia Roberts durante 15 años, pensé que ya había escuchado todas las buenas ideas, pero esta era realmente especial", dice Thomas. "Estaba fascinada por los primeros años de la década de los 50 y como había evolucionado desde la Segunda Guerra Mundial. La guerra fue el primer momento en la historia en que se dijo que las mujeres podían hacer el trabajo de un hombre. Se soltaron los corsés y tomaron las fábricas. Después, tras la guerra, volvieron a ajustarles los corsés con posiciones claras como amas de casa que apoyaban a sus maridos y criaban a sus niños. Superficialmente todo parecía ir bien, pero por debajo se plantaba la semilla para la nueva generación".

"Katherine Watson es un buen ejemplo de una mujer atrapada entre el inicio de la guerra y el cambio que se produjo como resultado", continua Thomas. "Después de considerar sus opciones, Katherine se dio cuenta que podía hacer más. Fue esa revelación la que le inspiró a enseñar a esas jóvenes. Ella cree que si alguien iba a marcar la diferencia en el mundo, sería una de ellas".

Durante el año siguiente, Thomas y Schindler trabajaron estrechamente para desarrollar el guión de "La Sonrisa de Mona Lisa". "Elaine era nuestra luz guía", admite Konner. "Sin su entusiasmo, su aportación y su apoyo esta película no hubiera sido posible".

"Conectamos inmediatamente con ella", añade Rosenthal. "Comprendía inmediatamente lo que queríamos decir, y consiguió mantener la película fiel a su tema de principio a fin".

"Joe Roth, presidente de Revolution Studios, vio inmediatamente el potencial de la historia", dice Thomas. "Creo que cuando escuchó la idea, se dio cuenta de todo lo que podía llegar a ser. Eso es lo bueno de Joe. Deja que te tires a la piscina. Si necesitas ayuda, ahí está él. Si no, prefiere dejarte nadar a tu manera".

En lo más alto de cualquier lista de directores potenciales para "La Sonrisa de Mona Lisa" estaba el director británico Mike Newell que, durante años ha demostrado habilidad y versatilidad con una gran variedad de temas, desde el drama arenoso Donnie Brasco a la romántica y divertida "Cuatro Bodas y un Funeral". "Lo especial de las películas de Mike es su frescura, su acercamiento poco ortodoxo a los personajes. Todas las personas en sus películas son interesantes, iconoclastas y complejas", dice Thomas. "Ni siquiera en sus comedias hay personajes de relleno. Todos tienen un alto grado de individualidad".

Newell estaba intrigado por la exploración en la historia de un tiempo y un lugar donde la rebelión y la individualidad no eran vistas con buenos ojos, pero donde ya habían echado raíces las semillas del cambio. "Hay muchísimo debate en la historia sobre lo que las mujeres deberían y no deberían hacer con sus vidas, cosas que en su mayoría nunca habían sido discutidas antes públicamente", dice. "Una vez abordado el tema, se llegaría a un eventual movimiento sísmico social. Realmente quería mirar el momento en el que empezaba el cambio".

Newell estaba de acuerdo en que Roberts era la elección perfecta para Katherine Watson porque "tiene una conexión muy íntima con el público. Tienen un sentimiento muy fuerte de que la conocen, y de que les gusta. Pensé que podía ser interesante para ella interpretar un personaje como Katherine, una profesora y una mujer con una vida intelectual".

Roberts firmó por el proyecto poco después que Newell fuera contratado. Es una gran fan de su trabajo, particularmente de "Cuatro Bodas y un Funeral" y de otro romance, "Un Abril Encantado". Además de curiosidad por Katherine al ser profesora, Roberts también la vio como alguien que destacaría en la seriedad de Wellesley de los años 50. "Para los años 50, sus ideas estaban muy alejadas de su tiempo", dice Roberts, que sabía lo que era convertirse en profesora antes que en actriz. "Y ella representaba el mejor espíritu para una profesora, una que permite el individualismo y permite explorar nuestras fuerzas interiores".

Aunque al principio sus estudiantes la ven como a una solterona por tener 30 años y no estar casada, Katherine se siente cómoda por su decisión, dice Roberts, con la que algunas jóvenes se sienten intimidadas y otras, potenciadas. "Eso es lo fascinante de la época", dice. "Está justo en la cúspide de la revolución de la voz de la mujer en la sociedad".

Sin embargo, la validez de las mujeres de la película es aplicable al presente también, y no sólo para las mujeres, insiste Roberts. "El núcleo de la película es el conflicto del individuo –hombre o mujer. Todo el mundo busca encontrar su lugar adecuado en la vida, donde puedan hacer más cosas y de la mejor manera".

Más allá del personaje central de Katherine, "La Sonrisa de Mona Lisa" presenta varios papeles importantes para actrices jóvenes. "Es muy raro encontrar muchos papeles buenos para mujeres en una película, particularmente para mujeres jóvenes", dice Newell. "Cada uno de esos papeles era una piedra preciosa. Tenían comedia, conflicto e incluso una gran tristeza. Y todas ellas se entretejieron con las demás creando un maravilloso tapiz de feminidad en esa época".

Para obtener una imagen más completa del periodo, Konner y Rosenthal habían entrevistado a las ex-alumnas que había continuado con una prominente carrera y también a las mujeres que habían abandonado para casarse. Peinaron los archivos de Wellesley. En una publicación encontraron fotos de varias jóvenes estudiantes que les impresionaron tanto que hicieron copias de sus retratos y las clavaron en la pared para inspirarse durante el proceso de escritura. "Confeccionamos historias que fueran con cada una de las fotos", dice Rosenthal, "empezando con Betty Warren (Dunst), la editora del periódico de la escuela que abandona para casarse, el primer paso para alcanzar la vida perfecta que le había prometido su madre".

Como hija de una ex-alumna de Wellesley que está tan implicada en la universidad como en la vida de su hija, Betty observa el desafío de Katherine contra el status quo casi como una afrenta personal. "Al principio, Betty es una arpía, horrible y condescendiente con todo el mundo", dice Newell. "Entonces conoces a su madre, una mujer formidable e intimidadora, y ves como Betty se transforma de la misma manera. Poco a poco, sin embargo, empiezan a aparecer grietas en la fachada de Betty y, en un momento dado, toda su apariencia exterior se derrumba. Es una evolución maravillosa y completamente verosímil".

Kirsten Dunst, que tenía 20 años – la misma edad de Betty – cuando aceptó el papel, ya es una veterana en Hollywood, habiendo participado en películas como el reciente éxito de taquilla de Columbia Pictures "Spider Man" y su esperadísima secuela.

"Betty era un tipo de papel que nunca había interpretado antes", dice Dunst. "Era muy divertido interpretar a la mala. Betty está muy tensa y es muy intolerante. No se cuestiona nada. Si alguien la desafía, lo derriba".

Sin embargo, lo que realmente sedujo a Dunst, fue la multidimensionalidad del personaje. "Es rácana con la gente, sobre todo con Katherine, pero sólo es porque es muy infeliz", dice. "Quiere ser amada desesperadamente".

No obstante, cuando las ilusiones de Betty sufren una sacudida y su matrimonio `perfecto´ se ve amenazado, su frío exterior se deshiela. "Toda su vida ha estado marcada por su madre. Es casi como un mini-clon", continua Dunst. "Y cree que una vez se case todo será perfecto. Pero no quiere a su marido y él no la quiere a ella. Es algo planeado. Aparentar ser feliz y fingir una gran sonrisa. Finalmente, ves como se desmorona. Es Katherine quien le da el valor para ser ella misma. Esto es esencialmente de lo que trata la película, de ser sincera con una misma y de llegar a ser lo que quieras ser".

"El viaje de Betty es su batalla interior entre la imagen y la verdad", dice Goldsmith-Thomas. "Lucha contra las lecciones y la presencia de Katherine porque, si su profesora tuviera razón, entonces su vida sería una farsa".

Aunque proviene del mismo extracto social que Betty, su compañera de habitación Joan Brandwyn reacciona de una manera completamente diferente ante los desafíos intelectuales que le presenta su profesora de historia del arte. Está a punto de comprometerse, pero con el ánimo de Katherine, decide solicitar el ingreso en la Escuela de Derecho de todas maneras. "Joan es la mujer que Katherine decide que tiene el mayor potencial para el cambio", dice Thomas. "Así que dedica su energía a asegurarse que Joan se dé cuenta que tiene la oportunidad. Una vez que Joan escoge, Katherine necesitará aprender la lección de respetar lo que ha decidido".

Dar vida a la calidez y la curiosidad intelectual de Joan era una tarea para la que Goldsmith-Thomas consideraron a Julia Stiles (Espera al Último Baile y Diez Razones para Odiarte) como la candidata perfecta. "Julia ha nacido para interpretar un personaje de los 50", dice Thomas. "Tiene la mirada perfecta, la belleza, la timidez y un garbo como para quitar el hipo".

Sobre el papel de Joan, Stiles dice que fue atraída por el proyecto porque le ofrecía muchos y muy diversos personajes femeninos, con cada uno de los cuales experimentaba un viaje diferente. La época, que considera como un momento germinal de la historia femenina contemporánea, también influyó considerablemente.

Además, Stiles estaba encantada con la curiosidad intelectual subyacente y el ansia por experimentar de su personaje, deseos que presiente Katherine y que intenta hacer aflorar. "Joan representa la rectitud de la escuela y es muy tradicional. Es una gran estudiante, pero es una gran estudiante de libros", dice Stiles. "Como las otras chicas de Wellesley ella sabe como recitar y regurgitar información. Entonces aparece Katherine y le dice que piense por si misma, lo que realmente es algo muy seductor para Joan".

También había un maravilloso elemento sorprendente en el personaje de Joan, añade Stiles. Aunque no es llamativa y pomposa como las otras chicas, tiene un corazón sólido. Stiles la compara con "la lenta tortuga que gana la carrera. Nadie sabe que hacer de ella porque parece muy obediente. Pero demuestra ser fuerte y tener una mente independiente de formas muy sorprendentes".

Los cineastas contrataron a Maggie Gyllenhaal, aclamada por su papel en la reciente película, Secretary, en que interpreta a Giselle Levy, una sofisticada estudiante que escandaliza a sus compañeras teniendo varias aventuras a la vez cuando tal comportamiento era considerado escandaloso. Cuando Katherine llega a enseñar a Wellesley, Giselle queda fascinada. "Estaba desesperada por algún tipo de señal que diera validez a sus sentimientos poco ortodoxos, y ahí está Katherine que reconoce esa diferencia y le dice que es perfectamente válida", observa Gyllenhaal.

El problema esencial de Giselle, como lo ve Gyllenhaal, no es su comportamiento, sino el juicio al que se ve sometida por sus iguales y por la sociedad en general. Giselle es muy descarada y no entiende por que todo el mundo concede tanta importancia al hecho de que le apetezca acostarse con más de un hombre. Todo lo que dice es que uno debería comer si la comida está buena, bailar si le gusta el ritmo y practicar el sexo si le apetece practicar el sexo. Ahora, algunas personas dirían que Giselle está sufriendo o es infeliz, o que trata de compensar otra cosa, pero yo intenté no juzgarla.

"Si hay una cosa que molesta a Giselle, es una que puede aplicarse tanto a las mujeres contemporáneas como a las mujeres de los 50. Trata de algo que afecta a muchas mujeres de mi edad hoy, de como ser sexy e intelectual. Aun se espera de nosotras que seamos lo uno o lo otro. ¿Por qué no podemos ser ambas cosas?".

Al hacer el casting para el papel de Connie Baker, una chica del Medio Oeste con una beca en Wellesley, los cineastas se lanzaron a por Ginnifer Goodwin, que aparece en la serie de televisión Ed. "Simplemente mira su cara", dice la productora Deborah Schindler. "Parece que ha salido de los 50. Su sola persona es mágica".

Según Goodwin, aunque Connie tiene muchas ventajas en la vida, está plagada de inseguridades. "Ella cree que no tiene ni belleza, ni talento ni inteligencia", dice Goodwin. "Todo lo que tiene son esas otras chicas, por eso es tan importante para ella que le dejen ser su saco de boxeo".

Pero Connie posee poderosos atributos, como su capacidad para apreciar las posibilidades del amor y su talento para tocar el violonchelo. "El violonchelo es la forma de expresarse de Connie, la única forma de belleza que ha sido capaz de asociar con ella misma", explica la actriz.

Con Katherine, Connie adquiere confianza para abrirse, por primera vez, a la posibilidad del amor. "De repente, el amor deja de ser un sueño y se convierte en una opción para ella. Y ese tipo de poder le permite ponerse a ella misma en primer lugar por una vez. Como el resto de chicas sufre un cambio auténtico. Lo que me encanta es que algunas de las mujeres de la película saldrán y cambiarán el sistema y otras elegirán encontrar la fuerza llevando sus propias familias. Connie se da cuenta que no tiene que salir y convertirse en Juana de Arco para ser importante en la vida. Eso es lo que Katherine y el amor le dan permiso para hacer".

Poco después de ganar un Oscar por su papel de Lee Krasner en "Pollock" de Ed Harris, Marcia Gay Harden firmó por "La Sonrisa de Mona Lisa" para interpretar a un tipo de mujer muy diferente de los 50. Nancy Abbey enseña etiqueta en Wellesley. Los cineastas estaban asombrados por la interpretación del personaje. "Reajustamos nuestro calendario para conseguirla", recuerda Goldsmith-Thomas.

"En algunas cosas Nancy me recuerda a mi madre", dice Harden. "Mi madre es una auténtica mujer de Dallas y se crió con las costumbres, valores y con la etiqueta de las jóvenes de los 50. Aun tiene mucha firmeza y tenacidad. Nancy intenta vehementemente ser un modelo de lo que ella piensa que debe ser una mujer, que es `simplemente adorable´. Hay una elegancia y una gracia en sus gestos que es una pena que hayamos perdido ese tipo de garbo. Pero Nancy también tiene un interior turbulento por culpa de la represión de la época. Es conmovedor que Nancy decida quedarse en casa, como una solterona, por culpa del juicio al que la somete la sociedad a causa de su edad, que hace que sienta que es demasiado tarde para que ella asuma el riesgo de hacer algo diferente".

Para Harden, "La Sonrisa de Mona Lisa" es un espejo real de la época y un tributo a las mujeres de Wellesley "que fueron pioneras en salir y formar precedentes, forjando su camino en unos negocios que no quisieron. Fueron la generación que salió al mundo y produjo el cambio".


La producción

Como parte del proceso de entrenamiento para "La Sonrisa de Mona Lisa", el reparto pasó varias semanas aprendiendo etiqueta, elocución y estilos de baile de principios de los 50. Las productoras Goldsmith-Thomas y Schindler y Paul Schiff contrataron a la experta en etiqueta Lily Lodge para enseñar a las actrices a comportarse como lo hacían las mujeres hace medio siglo.

"Teníamos que aprender cosas como cuando dar la mano, como encender un cigarrillo adecuadamente, como cruzar y descruzar las piernas, que vajilla utilizar para la cena", explica Ginnifer Goodwin, "cosas en las que nunca había pensado antes". "Era impresionante", ríe Julia Stiles, que sacó tiempo de sus estudios en la Columbia University para aparecer el "La Sonrisa de Mona Lisa". "Empecé a ensayar diciendo a mi madre, `no sé como van a hacer esto porque yo soy muy poco femenina´", continúa Stiles. "Pero ahora sé cómo sentarme como debe hacerlo una señorita".

Yvonne Marceau dio a las jóvenes lecciones de tango, vals, swing y rumba que probaron ser una experiencia de aprendizaje muy valorable para los personajes que interpretaban las jóvenes. "El baile de salón depende mucho del chico porque es él el que dirige", explica Stiles. "Cuando empezamos las lecciones nos comportábamos como chicas modernas y tratábamos de imponernos a los chicos y dirigirlos. Finalmente, tuvimos que recordar que se suponía que ellos debían llevarnos y tuvimos que ser mucho menos agresivas. Eso resultó tener muchas aplicaciones en la época de nuestros personajes". Las lecciones también ayudaron a que los actores se implicaran. "Al principio estaba muy intimidado por trabajar con Julia Roberts", ríe Dominic West que interpreta a un colega profesor de Wellesley. "Pero una vez que has bailado unos cuantos fox trots con ella todo es mucho más fácil".

De hecho, Julia Roberts inculcó un tremendo sentido de la camaradería en el reparto y en el equipo técnico durante todo el rodaje. "Julia resultó ser una profesora nata, una líder y una hermana mayor para esos jóvenes actores", dice Paul Schiff. "Añadió a su liderazgo ternura, gracia y amabilidad, y lo hizo de una manera muy abierta. Invitaba a todo el mundo a incluirse así que al final todos eramos una piña".

Al igual que su personaje de Katherine, Roberts probó ser una inspiración para las jóvenes actrices que trabajaban con ella por primera vez. "Nunca fingí que no estaba trabajando con Julia Roberts", dice Gyllenhaal. "Me fascinaba, su forma de moverse, su manera de caminar, su forma de conectar con la gente. Es una mujer clara, centrada y fuerte, que es la clave de su atractivo en todo el mundo. Al mismo tiempo también es vulnerable. Puede ser tan emotiva que llegas a pensar que va a derrumbarse en cualquier momento. Por eso sus personajes parecen gente real, mujeres que son fuertes, complicadas, aplastantes y aplastadas". "Me quedo con lo buena actriz que es", añade Stiles. "La estuve observando muy de cerca toma tras toma y siempre hace todo con una nueva inclinación así que parece que lo estuviera haciendo por primera vez".

La implicación de Roberts fue esencial para Dunst, distanciada de sus otros personajes por el comportamiento antagónico de su personaje. "A veces adquieres los sentimientos del personaje que interpretas y en ocasiones me ponía realmente triste", explica Dunst. "Todo el mundo formaba un grupo y yo estaba fuera de todo aquello. Pero Julia era un encanto. Algunas veces podía estar por el escenario, incluso cuando no estaba trabajando, y simplemente venía y me daba un abrazo".

El efecto que Roberts inspiró en sus colegas produjo el efecto deseado en los personajes de sus estudiantes. "En general, diría que esta película trata de gente que afecta a la vida de otras personas", dice Thomas. "Específicamente, trata de una mujer que cambia las vidas de sus alumnas y que es cambiada por ellas. Cuando Hill Dunbar dice, "Tu crees que vas a Wellesley a ayudar a las chicas a encontrar su camino. Yo creo que has venido a ayudar a las chicas a encontrar tu camino", Katherine se da cuenta de su propia hipocresía. Al igual que la institución no tiene derecho a decir a las chicas como vivir, tampoco ella lo tiene. Al final, esta película trata de encontrar y vivir tu propia verdad".


Captando la época

En el siglo XXI, el Wellesley College sigue dedicado a educar mujeres y dio la bienvenida al reparto y al equipo técnico de "La Sonrisa de Mona Lisa". "Les encantaba el guión", apunta Schiff, "y apreciaban que eso reflejaba un momento y un lugar específicos, y que el Wellesley de `La Sonrisa de Mona Lisa´ no es el Wellesley de hoy".

Mientras que la mayoría de los campus han permanecido inamovibles desde los 50, el alumnado no lo ha hecho. "Wellesley tiene un lugar muy blanco en los 50", apunta el guionista Rosenthal. "Y ha hecho un gran progreso en su diversidad". Dieron a los cineastas un amplio acceso a los archivos de Wellesley y les permitieron rodar en el pintoresco campus de Massachussets, que fue diseñado por Frederick Law Olmstead, el arquitecto paisajista responsable de Central Park de Nueva York. "Caminas por el campus y es casi como un anuncio de la universidad perfecta", dice Roberts. "Es un ambiente fantástico".

La película empezó la fotografía principal de Wellesley a principios del otoño. El rodaje se limitó a seis días para no alterar el ritmo de vida del campus. Los lugares centrales de Wellesley incluyen la Torre Court, Severanace Green, y la capilla conmemorativa a los fundadores y Houghton. Durante su tiempo libre en el rodaje en Wellesley, Dominic West acudía a algunas clases de lengua e investigó extra-curricularmente para su papel. "Tenían un bar en el campus y yo era el único hombre allí", recuerda. "Las chicas parecían increíblemente inteligentes e interesantes. Me rodeaban y me cuidaban. Aprendí mucho de ellas".

Una actriz muy versada en las tradiciones de Wellesley era Laura Allen, que interpreta a Susan Delacorte, una amiga íntima de Betty. Graduada en Wellesley recientemente, Allen se deleitó al recrear algunas de las tradiciones que la escuela sigue manteniendo. "Las mujeres que asisten a Wellesley tienen mucho orgullo por la universidad, y por las mujeres que estuvieron antes de ellas con lo que continúan la tradición", dice Allen. "Algunas de esas tradiciones incluyen el hoop rolling. Originalmente, se decía que la ganadora de la carrera de hoop rolling (recreada en La Sonrisa de Mona Lisa) sería la primera en casarse. Eso cambió en los años 80. Se consideraba que la ganadora sería la primera en ser presidenta de una gran compañía. Hoy se dice que será la primera que hará realidad sus sueños – cualesquiera que sean".

La responsabilidad de recrear el Wellesley de 1953 fue principalmente de la diseñadora de producción Jane Musky. "Jane es simplemente un genio, tiene una increíble orientación hacia el detalle", dice Goldsmith-Thomas, que previamente había trabajado con ella en Sucedió en Manhattan. En su búsqueda de los mejores lugares, Musky construyó una amplia red y recomendó una serie de tomas dentro y alrededor del área de Nueva York.

"Lo grandioso de rodar una película de época en Nueva York es que hay muchas más opciones que si simplemente fuéramos a Wellesley y nos casáramos con Boston para todos los interiores y las escenas de la universidad", dice. Musky también prefirió rodar en lugares en vez de construir escenarios en un estudio. "Lo que me gusta de los lugares de las películas de época es que siempre dejan ver alguna miseria", explica Musky, "así que no todo es tan fresco y limpio. Parece más real, más creíble".

Mientras visitaban la Yale University en New Haven, Connecticut, como parte de su investigación, los cineastas descubrieron una magnifica escalera en la galería de arte de la universidad, que posteriormente se incorporó al escenario del primer encuentro de Katherine y Bill en Wellesley. La película también se rodó en la biblioteca Yale’s Sterling Memorial Library y en el Silliman College, que, irónicamente, se decantaba por la universidad rival de toda la vida, Harvard.

Otros lugares de la universidad son la Columbia University de Nueva York, donde una sala de conferencias en Havemever Hall sirvió de clase para Katherine, y el seminario cercano Union Theological Seminary, donde un lugar neo-gótico sirvió como sala de prácticas para los ensayos de violonchelo de Ginnifer.

Tarrytown, Nueva York, se utilizó para el pueblo de Wellesley porque el pueblo original se había modernizado mucho. "Tarrytown no había cambiado apenas", dice Musky. "Todavía existe la intimidad y la calidad de un pueblo".

La producción también rodó en la posada de Tarrytown, donde comenzó la historia de la posada Blue Ship donde Katherine se reunía con Bill cuando se escapaba de las conferencias sobre como ser una buena ama de casa que impartía Nancy, la compañera de piso de Katherine y profesora de etiqueta que interpreta Gay Harden.

El hogar de Nancy se rodó en una casa victoriana de Shonnard Terrace en Yonkers, Nueva York. Musky y su equipo transformaron la parte baja de la casa en la idea de perfección de Nancy. "Lo divertido de la casa de Nancy es que cuando lees el guión, dice que ella adora la limpieza y el orden, así que todas las habitaciones están plagadas de limpieza y orden", dice Musky. "Fue uno de los ejercicios más duros que he tenido que hacer en un rodaje. Tuve que examinar cientos de telas durante semanas e intentar confeccionar un sentido visual con ellas". Para una diseñadora de producción, este tipo de desafíos no son atípicos en una película de época con detalles. Musky estudió detalladamente los archivos de Wellesley. Ella y su equipo visitaron otras universidades femeninas e hicieron uso de libros y anuncios de principios de los 50.

"El vestuario en esta película es una metáfora para la historia", afirma Thomas. "Las fundaciones y los corsés dictaron el ideal femenino que definió los 50". Con eso en mente, el diseñador de vestuario Michael Dennison hizo una amplia investigación de la época. Además de los cerca de 350 diseños para los actores principales Dennison también tuvo que vestir a aproximadamente, 7.000 extras durante el rodaje de la película. "Lo que es diferente de una película de época, específicamente de una película de los años 40 y 50, es que todo el mundo va vestido por fuera", explica Dennison. "Todas las señoras tienen que utilizar maquillaje auténtico de la época o de otra manera no parecería real". Hasta las jóvenes de la época llevaban fajas o corsés para tener una figura de reloj de arena, que se consideraba la ideal. Dennison recuerda haberle dicho a las actrices "Me vais a odiar. Vais a estar incomodas. Pero al mismo tiempo lo vais a sentir. La ropa continuará recordándoos quienes sois y donde estais".

Para el personaje de Roberts, la investigación de Dennison le llevó a California para estudiar los estilos de moda de las ciudades progresistas como Berkeley y Long Beach, las áreas de donde procedía Katherine. "Muchos de los pensadores libres viven ahí", relata. "Las blusas de campesina que Katherine lleva puestas, por ejemplo, se pusieron de moda en 1953". "Katherine iba por encima de su tiempo en algunos casos, con un gusto muy ecléctico. Ella consigue ese conocimiento del estilo porque tiene una increíble visión de la cultura y el arte".

Entre las más notables creaciones de Dennison está el vestido de novia de Betty de Kirsten Dunst, que se basó en fotografías de acontecimientos famosos de la época como las bodas de Jacqueline Bouvier Kennedy y Grace Kelly. Mezclando vestimenta de vendimia con sus propias creaciones, el vestuario de Dennison cubre los cambios de estaciones durante casi un año escolar entero. La película empieza con la ceremonia de otoño que marca el comienzo del año escolar, en la que las estudiantes llevan puestas las clásicas chaquetas blancas y faldas de su colegio, que llevarán durante el invierno y hasta la graduación en primavera. "Con el buen gusto en sus creaciones para la variedad de escenas y estaciones, Michael hizo un trabajo increíble", dice Schindler. "Sus diseños crearon texturas y agregaron dimensión a la película".



Ficha

Ficha Técnica

Título original: "Mona Lisa smile"
País y año: Estados Unidos, 2003
Dirección: Mike Newell
Guión: Lawrence Konner y Mark Rosenthal
Producción: Elaine Goldsmith-Thomas, Paul Schiff y Deborah Schindler
Música: Rachel Portman
Fotografía: Anastas N. Michos
Montaje: Mick Audsley
Diseño de producción: Jane Musky
Dirección artística: Patricia Woodbridge
Vestuario: Michael Dennison


Ficha Artística

Katherine Watson: Julia Roberts
Betty Warren: Kirsten Dunst
Joan Brandwyn: Julia Stiles
Giselle Levy: Maggie Gyllenhaal
Nancy Abbey: Marcia Gay Harden
Bill Dunbar: Dominic West
Tommy Donegal: Topher Grace
Constance Baker: Ginnifer Goodwin
Amanda Armstrong: Juliet Stevenson
Paul Moore: John Slattery


Fecha de estreno en España: 16 de enero de 2004


Enlaces

- Página Oficial de la Película: www.sonypictures.com/movies/monalisasmile
- Biografía de Julia Roberts
- Biografía de Kirsten Dunst


Haz clic en la imagen para acceder a la galería de imágenes



Fuente: Columbia Tristar Films

ImprimirHome

Red Tagoror.com  |  Términos y Condiciones  |  Contacto  |  Publicidad

Cine, Bandas Sonoras, Cartelera, Peliculas, Actores, Actrices, Taquilla, DVD, Home Cinema, Compositores, Estrenos