"Gangs of New York"
Sinopsis
Five Points es un oscuro agujero de la ciudad de Nueva York conocido por los lugareños como el centro del vicio y el desorden. A esta frontera de delincuencia extrema, llega el joven de origen irlandés Amsterdam Vallon -Leonardo DiCaprio-. Amsterdam es hijo del desaparecido Priest Vallon, asesinado en una reyerta. Priest Vallon había sido el líder de la Banda de Los Conejos Muertos -"Dead Rabbits"-, formada por emigrantes irlandeses residentes en el barrio de Five Points. El padre de Amsterdam fue un hombre respetado en su comunidad.
Tras 16 largos años en una casa de acogida, Amsterdam regresa a los Five Points para encontrar al asesino de su padre. Su objetivo es William Cutting, también conocido como "Bill El Carnicero" -Daniel Day-Lewis-, que ahora se ha convertido en el nuevo y despiadado líder del vecindario. Es un "Nativista", militante de un grupúsculo que detesta a los recién llegados y está dispuesto a expulsar por todos los medios a quienes considera "invasores extranjeros". Cada año, el día del aniversario de la muerte de Priest Vallon se celebra como una victoria, con El Carnicero invitando al personal a diestro y siniestro. El plan de Amsterdam está muy claro: integrarse en la comunidad, mentir sobre quién es, esperar y acabar con el asesino de su padre a la primera oportunidad mientras celebra su victoria entre redobles de tambor y tragos de licor. Como el mismo Amsterdam confiesa, "cuando matas a un rey, no le apuñalas en la oscuridad. Acabas con él donde toda la corte pueda verle morir".
Mientras espera a que llegue esa noche, Amsterdam prepara su treta: introducirse en el círculo de El Carnicero; un mundo en el que se alternan el honor y la crueldad y del que Amsterdam no verá la hora de escapar. A medida que Amsterdam se va acercando a El Carnicero, el joven se convierte paulatinamente en una especie de hijo adoptivo del villano, fingiendo lealtad mientras oculta en sus adentros la verdad sobre su pasado. Pero cuando Amsterdam cae en la cuenta que una banda organizada de irlandeses amenaza con arrebatar el poder al ejército Nativista de El Carnicero, el destino del joven cambia radicalmente y se convierte en el líder de su gentes.
Al mismo tiempo, Amsterdam se encuentra con Jenny Everdeane -Cameron Diaz-, una enigmática carterista cuyas rapidísimas manos y su espíritu libre cautivan al joven. Cuando emergen detalles sobre un pasado que liga a la muchacha con El Carnicero, la relación entre los tres se intensifica.
La lucha de Amsterdam por el honor de su familia, la libertad y la seguridad de la mujer que ama acaba desarrollándose en paralelo a un momento crucial de la historia de América: `Los Disturbios Contra El Alistamiento Forzoso´ de 1863, acaecidos durante la Guerra Civil Americana. Este levantamiento urbano, incitado por nuevos americanos como Amsterdam, tendrá repercusiones que irán desde los Five Points hasta los despachos gubernamentales, y más allá, revelando un espíritu tenaz que todavía subyace en la ciudad.
Notas de producción
"Las calles de Mulberry y Worth. Cross, Orange y Little Water. Cada uno de los Five Points (Cinco Puntos) es un dedo, y cuando cierro la mano, se convierte en un puño".
-Bill EL Carnicero
"`Gangs of New York´ resucita un período histórico que sólo se conoce a través de ciertas leyendas y de personas que por el camino perdieron algo más que su nombre", asegura Luc Sante, escritor e historiador. "Para darle forma y credibilidad a esta historia se requirió un esfuerzo de imaginación colectiva".
La apasionante búsqueda que llevó a la consecución de "Gangs of New York" empezó hace 30 años, antes de que Martin Scorsese dirigiera el puñado de películas que le convertirían en uno de los cineastas más importantes de su generación. Un día de 1970, en una reunión con un grupo de amigos, vio que en una estantería yacía el libro de Herbert Asbury "Gangs of New York", escrito en 1928, una obra de culto que pasaba de mano en mano entre los neoyorquinos de aquella época. El título llamó poderosamente su atención. "Lo cogí del estante y lo devoré en un solo día", recuerda Scorsese.
La crónica de Asbury arrojaba luz sobre las leyendas del colorido submundo del hampa del Viejo Nueva York, sito en un tiempo y un lugar que, como Asbury mismo describe, fue la cuna de la mafia moderna y el crimen organizado en los Estados Unidos. Era un Nueva York trufado de pequeñas pero feroces bandas -con nombres tan pintorescos como los Short Tails, The Plug Uglies y los Daybreak Boys-, todas ellas entestadas en la inevitable lucha por sobrevivir en un entorno que les era extraño y hostil. El libro parece estar hablando de un futuro parecido al que se describe en "La Naranja Mecánica", aunque en realidad es una historia del salvaje pasado de América. Esta crónica descubre un Nueva York de renegados y pandilleros, de batallas campales y maquinaciones, y un país que descubre por primera vez la fuerza que tienen las manifestaciones callejeras.
La lectura del libro de Asbury despertó los recuerdos dormidos de aquellas historias que Scorsese escuchaba cuando era niño en su barrio, Little Italy. "El libro contenía todo el folklore del Viejo Nueva York y todo lo que leía se ajustaba a la imagen preconcebida que yo tenía sobre aquel período", asegura. "Se podría decir que el proyecto nació del amor y la fascinación que siempre he sentido por esta ciudad".
Scorsese quedó prendado del retrato que se hace del Nueva York de aquellos tiempos, una época en que los inmigrantes eran forzados a vivir al margen de la ley, mientras los líderes de aquella sociedad vivían holgadamente por encima de ella. El director concibió la versión cinematográfica de Gangs of New York como una homenaje al cine épico norteamericano, el que trata sobre las raíces del país y la forja del carácter de sus habitantes, mostrando cómo los jóvenes inmigrantes residentes en las grandes urbes se unían en bandas durante los tiempos de miedo y desconfianza, y luchaban para convertir sus sueños en realidad. Fue entonces cuando Scorsese mencionó el libro a su amigo y colaborador, el escritor Jay Cocks, quien ya lo conocía. De hecho, tenía una copia en casa.
"Yo también había estado intrigado durante mucho tiempo por los criminales y las bandas organizadas de aquel período porque mi abuelo había sido policía en el cuerpo de la ciudad de Nueva York", explica Cocks. "Atesoraba viejos ejemplares de la `Gaceta de la Policía´, siempre repleta de ilustraciones que mostraban el mundo del hampa y la delincuencia. Lo encontraba fascinante porque era un territorio virgen, cinematográficamente hablando. La mayoría de la gente desconoce ese período histórico de nuestra ciudad".
En conclusión: "Siempre he pensado en esa película de la manera en que Martin me la describió un día: un western ambientado en Marte".
Cocks se dedicó a investigar en profundidad sobre esa época, pero también encontró inspiración en una frase de una canción de Bruce Springsteen sobre esperar "a un Salvador que surgirá de entre estas calles". Y de esa idea de un héroe popular urbano, nació el personaje de Amsterdam Vallon. Seguidamente, Cocks fabricó el mundo de Amsterdam. Él mismo explica: "La razón por la que Amsterdam fue creado fue la misma que dio paso al nacimiento de Bill El Carnicero, y Jenny surgió de la necesidad de Amsterdam de tener una válvula de escape. En el barrio no había un sólo momento de tregua, Amsterdam no podía darse un respiro, es por ello que ella aparece en escena".
La historia se desarrolla en el vecindario conocido como Five Points, desaparecido hace mucho tiempo bajo el hormigón y el cemento del nuevo Nueva York. Situado en la parte baja de la isla de Manhattan, Five Points era una explanada atestada de paupérrimas viviendas, cruzada por calles cubiertas de grava, lo que Asbury define en su libro como "La Cuna de las Bandas". Allí, cada día, masas de emigrantes irlandeses desembarcaban en los puertos cercanos en busca del sueño americano. Lo que les esperaba, sin embargo, era más bien una olla a presión. Los irlandeses eran despreciados, y muy particularmente por grupos anti-inmigración como "Los Nativos Americanos". Los también llamados "Nativistas" veían a los irlandeses como invasores -una amenaza para su país, para sus puestos de trabajo, para la democracia por la que habían luchado sus ancestros-. Los "Nativistas" temían a su vez que los irlandeses, fervientes católicos, fueran más leales a Roma que a su nueva patria americana.
Scorsese ve en ese choque entre lo nuevo y lo viejo uno de los primeros desafíos a los que América se tuvo que enfrentar para convertirse en lo que es hoy. ¿Debía haber total libertad de entrada para aquellos que quisieran inmigrar al país?
¿Cuál fue si no la máxima característica de este país que al convertirse en una nación compuesta por gentes de otros lugares? ¿Se podía integrar a los inmigrantes? ¿Podían convertirse en americanos? ¿O por el contrario se impondrían la xenofobia y la intolerancia?
"Fue una época extraordinaria para las clases trabajadoras y el mundo del hampa", asegura Scorsese, "un tiempo en el que la sociedad estaba dividida en tribus, y esas tribus se hallaban en guerra las unas con las otras. Pero, al contrario que las organizaciones criminales de la América de hoy, tenían una cierta orientación política".
Scorsese repasa la fina base histórica sobre la que plantearon su relato: "La primera gran oleada migratoria que llegó a Nueva York en masa provenía de Irlanda, procedente de un país sumido en lo que se conoció como la `hambruna de la patata´. Esa primera oleada llegó entre 1840 y 1870. En el punto más álgido de este movimiento migratorio, el número semanal de irlandeses que desembarcaban en el puerto de Nueva York era de 15,000 personas. Obviamente llegaban sin empleo, sin dinero, y algunos ni siquiera dominaban la lengua local, ya que hablaban gaélico. Los `Nativistas´, de origen inglés, galés u holandés, despreciaban a estos recién llegados ya que ellos se consideraban los verdaderos americanos".
Sobre este trasfondo histórico, Cocks y Scorsese se concentraron en las andanzas de una banda irlandesa llamada los Dead Rabbits -"Conejos Muertos"-. El nombre procedía de la expresión gaélica `dod ráibéid´, que se traduciría como una pelea violenta. Para fabricar al líder de la otra peligrosa banda, y rival de Amsterdam Vallon, Scorsese y Cocks se basaron en la figura real de un conocido "Nativista" de la época, Bill Poole. Carnicero y especulador, por todos conocido como Bill El Carnicero -el verdadero Poole, no obstante, murió en 1855, algunos años antes que el período en el que transcurre la acción de "Gangs of New York"-. En la historia, Bill es un poderoso adversario para Amsterdam, un hombre que ha logrado introducirse por las rendijas de las estructuras de poder que rigen la ciudad, llegando a aliarse con el tristemente famoso y corrupto William `Boss´ Tweed de Tammany Hall. Para Amsterdam, que suspira por el padre que nunca tuvo a su lado mientras se hacía un hombre, su obsesión por El Carnicero le provoca un profundo conflicto interior cuando entre ambos se empieza a crear una relación paterno-filial basada en la lealtad y el mutuo respeto, aunque el terrible pasado de ambos esté siempre allí, agazapado en la sombra.
A medida que Amsterdam y Bill El Carnicero se aproximan al dramático e inevitable clímax, Cocks y Scorsese decidieron mostrar también un lado de Nueva York que tampoco suele aparecer en las películas: el Nueva York sumido en la Guerra Civil Americana. El film retrata a la perfección esa volátil mezcla de pobreza, tensión racial y conflicto social que, como la pólvora, podía hacer volar la ciudad en mil pedazos en cualquier momento.
"La Guerra Civil se hizo sentir en la ciudad de Nueva York en 1863, con una serie de algaradas conocidas `Los Disturbios contra el Alistamiento Obligatorio´, que acabaron convirtiéndose en las manifestaciones callejeras más violentas de la historia de América", señala Scorsese. "Duraron cuatro días y cuatro noches. En cierto modo, eran otra batalla de la Guerra Civil, pero librada en Nueva York. El detonante de la revuelta fue el primer Acta de Reclutamiento de la Unión, dictada por el Presidente Abraham Lincoln. Dicha ley decía que todo hombre sano en edad militar debía alistarse; pero había una excepción: uno se podía librar tras abonar 300 dólares al erario público. Para los más pobres, eso era imposible. Eso enfureció a los más desfavorecidos".
Prosigue Scorsese: "Los manifestantes destruyeron propiedades y mobiliario urbano a su paso, quemando todo aquello que encontraban. Al segundo día, se suspendió el alistamiento y la ciudad quedó en estado de sitio. Es en el mismo momento en que las tropas de la Unión entran en la ciudad para sofocar la rebelión, Amsterdam Vallon, Bill El Carnicero y sus huestes respectivas se enfrentan en la que será la batalla definitiva. El clímax del film transcurre con la violencia y el racismo de los disturbios como dramático telón de fondo".
Con el guión oficialmente acabado, Scorsese no paró de corregirlo y revisarlo. El ganador de un Oscar Steve Zaillian -"La Lista de Schindler"- trabajó afinando la estructura, y el galardonado dramaturgo y guionista Kenneth Lonergan -"You Can Count on Me" ("Puedes Contar Conmigo")- se concentró en el desarrollo de los personajes.
Pero la envergadura de este drama épico hizo que muchos temieran que no pudiera finalmente llevarse a cabo. Durante más de dos décadas de paciencia y tenacidad, el guión continuó mejorándose. Jay Cocks apunta que: "Estoy encantado de que se haya tardado todo este tiempo porque así se han podido desarrollar muchas más facetas, y algunas de estas facetas han surgido por el hecho que nosotros, lo autores, hemos vivido otros 25 años, con el cúmulo de experiencias vitales que ello comporta. Debo decir que no creo que haya otro cineasta en el mundo con la determinación y el aguante suficientes como para mantener vivo un proyecto como éste durante tanto tiempo. Marty no abandona jamás".
"NOSOTROS somos el pueblo de los Estados Unidos"
-Bill El Carnicero
"Gangs of New York" está poblada por un enorme grupo de neoyorquinos que habitaban la ciudad cuando ésta era una frontera salvaje: una caótica, desbocada y peligrosa urbe llena de carteristas, rufianes, políticos corruptos y héroes de la clase trabajadora. Todas estas tipologías están representadas por un excelente reparto.
En el centro de la historia se encuentra el huérfano Amsterdam Vallon, un superviviente nato que descubre cuál es su talento sirviendo bajo las órdenes de un carismático líder mafioso. Carcomido por los deseos de venganza, Amsterdam finalmente entiende que su verdadero destino no es luchar por sus propios intereses, sino por los de su gente, para que éstos encuentren su lugar en el Nuevo Mundo. Cuando se comentó la posibilidad de que fuera Leonardo DiCaprio quien interpretara a Amsterdam Vallon, Scorsese se mostró entusiasmado. "Siento una gran admiración por Leonardo DiCaprio. He seguido su trayectoria y he visto todas sus películas", asegura. "Siempre he pensado que me gustaría trabajar con un actor tan instintivo como él. Es el tipo de intérprete al que estoy acostumbrado. Es de la misma ralea que un Robert DeNiro, Al Pacino o Dustin Hoffman".
DiCaprio se mostró igualmente emocionado al brindársele la oportunidad de trabajar con Scorsese. "Supe del proyecto de `Gangs of New York´ por primera vez cuando tenía 16 años -la historia de un joven inmigrante irlandés en la década de 1860 que aterriza en medio de la mayor revuelta urbana en la historia de América-", asegura. "Estaba tan empeñado en hacer este papel para Marty que incluso a los 17 años llegué a cambiar de representante para conseguir acercarme más al círculo de Scorsese".
El actor se sintió atraído por ese personaje embarcado en un incierto viaje en pos de la venganza. "Me influyó mucho la parte del relato que describe la vida de ese muchacho que pasa sus días en un reformatorio. Esa especie de diario transmite una desesperación extrema, el perfecto caldo de cultivo para desarrollar la obsesión de Amsterdam por vengarse", afirma DiCaprio. "Pero cuando llega a Five Points, se da cuenta de que debe reprimir sus deseos de venganza. Primero, deberá aprender las reglas y códigos de este nuevo e inhospitalario universo".
Con DiCaprio ligado al proyecto, los productores y cineastas concentraron sus esfuerzos en convencer al ganador de un Oscar de la Academia Daniel Day-Lewis para que diera vida a Bill El Carnicero, el hombre que gobierna desde la sombra Five Points mediante una combinación de métodos despiadados, intimidación y un extraño sentido del honor.
El proceso con que Daniel Day-Lewis se acerca a sus papeles, llegando a fundir su persona con la compleja personalidad de sus personajes, es conocido y respetado. Pero él no había aparecido en ninguna película desde 1997, concretamente desde "The Boxer", y no parecía mostrar especial interés en volver a la gran pantalla. Finalmente, la posibilidad de volver a reunirse con Scorsese fue lo que sacó a Day-Lewis de este retiro de facto.
"Recuerdo que durante el rodaje de `La Edad de La Inocencia´ todos nos sentíamos muy afortunados por el hecho de poder estar trabajando con Marty. Era un maravilloso sentimiento de privilegio", observa Day-Lewis. "Ambos hemos desarrollado una base sobre la que trabajar. No hace falta decir que confío plenamente en él, y me pareció perfectamente factible volver a trabajar con él".
A la labor de lectura y documentación sobre el período histórico en que se desarrolla la película, Day-Lewis sumó un cursillo de aprendiz de carnicero para aprender más sobre los detalles del negocio al que se dedica Bill profesionalmente. Daniel no se olvidó de ninguna parcela de la vida de su personaje. "Por mi parte, y desde un punto de vista imaginativo, me siento especialmente atraído por las puertas que exhiben el letrero NO PASAR en letras bien grandes... soy especialista en reventarlas", sentencia convencido a propósito de su sistema de trabajo.
Cuanto más excavaba en la personalidad de Bill, más fascinante encontraba Day-Lewis la figura del personaje. "Parte de mi trabajo era el compartir las convicciones de Bill, y es mucho más fácil vivir con convicciones que con dudas", señala. "Es un hombre de convicciones inquebrantables. Un estado mental bastante peligroso, aunque extrañamente agradable y reconfortante. Sin embargo, debe convivir con un doloroso sentido del honor, particularmente en todo lo relacionado con los recuerdos de Priest Vallon. En mi opinión, y teniendo en cuenta las calles que le vieron nacer y el entorno en que tuvo que crecer, Bill es, aunque equivocado, un hombre honorable. Y, gracias a Dios, tiene sentido del humor".
Casi inmediatamente, otros papeles principales -una auténtica galería de villanos, rufianes, mendigos y gangsters- fueron incorporados. Cameron Diaz firmó por el papel de Jenny Everdeane, la atractiva carterista, experta en robar a los hombres el corazón, al tiempo que sus pertenencias. La idea de Jenny de una vida alejada de la miseria y el caos de la ciudad atrae a Amsterdam Vallon, a pesar de los riesgos que comporta el acercarse demasiado a esa mujer. Diaz comenta: "Esta película es el sueño de cualquier actor convertido en realidad. No se puede aspirar a nada mejor que trabajar con otros actores como mis co-protagonistas y, además, bajo las órdenes de Martin Scorsese".
A Diaz también le atrajo poderosamente el sentimiento de esperanza que desprende su personaje. "La vida es dura para Jenny -repleta por doquier de violencia, brutalidad, muerte, pobreza y enfermedad-, pero ella ha visto también el mundo de la clase alta y sabe que hay algo mejor", afirma. "Jenny sabe que es el momento de dar un paso adelante, pero el problema está en saber cómo darlo y sobrevivir al intento".
A su vez, el nominado a un Oscar de la Academia Liam Neeson -"La Lista de Schindler"- fue el elegido para el papel de Priest Vallon, un hombre cuya integridad y principios son el único legado que dejó a su hijo Amsterdam al ser asesinado por Bill. Neeson describe su personaje como "un guerrero, un poco en la tradición de la mitología celta. Se le ve como un líder valeroso, pero también tiene sentido de la justicia".
Neeson se sintió especialmente atraído hacia este proyecto porque revela la historia oculta de Nueva York. "Si alguien me pidiera que describiera Nueva York, yo lo compararía con una goma elástica. Se le da vueltas y vueltas, se le estira, pero nunca llega a romperse. El período de la historia de la ciudad que se muestra aquí es prueba de ello. Llegaban miles de barcos atestados de gentes de todos los lugares, y aunque parecía que de un momento a otro todo iba a estallar, esas personas acababan encontrando su rincón desde donde empezar a construir su futuro. Abrieron sus alas y ganaron confianza. Y el país estaba preparado para ellos".
El ganador de un Oscar Jim Broadbent -"Iris"- asume aquí el papel del infausto politicastro Boss Tweed, personaje que seduce a los recién llegados con promesas de alimentos, empleo y vivienda a cambio de sus votos. A Broadbent le encantó la perspectiva de recrear un personaje real, presente en los libros de historia, famoso por ser uno de los políticos más corruptos de todos los tiempos, y convertirlo en un ser humano de carne y hueso. "En el momento más álgido de su carrera, Tweed fue enormemente famoso", señala Broadbent. "No tenía ningún tipo de reparo ni escrúpulos, robando y estafando tanto al gobierno como a los ciudadanos, llegando a acumular millones de Dólares hasta su detención. Con los años, otros han tratado de emularle, incluso hoy en día. Su figura tiene gran relevancia en la historia de América".
El resto de los componentes del reparto estaban igualmente felices de poder viajar en el tiempo hasta esos tormentosos días de un Nueva York del que hasta hacía poco no conocían siquiera su existencia. Como afirma John C. Reilly: "Era muy peligroso vivir en esos tiempos. Afortunadamente, mi personaje, Happy Jack, es lo suficientemente astuto como para cambiar su destino. Ha sido testigo de la extrema pobreza, la miseria y el sufrimiento de la gente que le rodea y no desea en modo alguno experimentar esos padecimientos en carne propia. Por ello, se hace de la banda organizada más importante y poderosa de todas: la policía".
Henry Thomas, que da vida a un joven e ingenuo rufián llamado Johnny, comenta por su lado: "Tenías que ser duro, realmente duro, para sobrevivir en las calles de aquel Nueva York. Mi personaje, Johnny, había nacido en ese mundo, pero no pertenecía a él. No es lo suficientemente duro en su interior. Creo que es un personaje muy interesante ya que es el típico tío normal con el que el espectador se puede identificar, un muchacho sin futuro atrapado en unos tiempos desquiciados".
"Zambullámonos de nuevo en Five Points..."
-Charles Dickens
Con el reparto atado y bien atado, el equipo de la película se tuvo que enfrentar al reto más complicado de todos: recrear ese Nueva York olvidado, repleto de míseras viviendas, burdeles y tabernas; un Nueva York que nunca se ha visto en la gran pantalla y que ya no existe fuera de algunos libros de historia, fantasmas y fotografías borrosas. Con una gran devoción por el detalle, Scorsese cumplió las expectativas que se le suponían por su reputación al conseguir que en la pantalla las cosas parecieran "más que reales".
Mientras se estaba realizando el trabajo de reconstrucción de aquella época para el cine, la producción tuvo un golpe de suerte. Recientemente, un equipo de arqueólogos había empezado a excavar en la zona del Bajo Manhattan para investigar la vida, costumbres y tecnología de los habitantes de los Five Points. Scorsese y su equipo utilizaron la colección de más de 850.000 objetos que se habían encontrado y que consistían en cosas tan diversas como platos, peines y juguetes. Y no sólo tuvieron suerte en el hallazgo, sino también con las fechas escogidas para utilizar los objetos, ya que poco después toda la colección (excepto 18 piezas que en aquel momento estaban cedidas), se perdió para siempre cuando el edificio 6 del World Trade Center quedó parcialmente destruido el 11 de Septiembre de 2001.
Desde el principio se tenía muy claro que las construcciones y los decorados realistas primarían sobre los efectos digitales a la hora de recrear el Viejo Nueva York. Esto último ayudaría a recuperar de una manera más auténtica el ambiente de aquellos días de coches de caballos, desorden, corrupción y calles cubiertas de grava. Según el director: "Creamos nuestro propio mundo basado en el espíritu del Viejo Nueva York".
Pero nada de todo eso se hizo en Nueva York. Todo fue recreado en Roma, en los legendarios estudios de Cinecittà. Scorsese se sentía como en casa dada su gran afición por el cine italiano y su gran aprecio de la maestría y profesionalidad de los artesanos y técnicos de esos estudios.
Además de su extraordinario capital humano, Cinecittà tenía otras virtudes que hicieron decantarse a la productora por la utilización de sus instalaciones; entre ellas el vasto terreno adyacente donde se reconstruiría a cielo abierto el Nueva York de los años 1846 al 1863, y el gigantesco estudio, con tanque de agua incluido, donde se rodarían las cruciales escenas ambientadas en el Puerto de Nueva York. "Siempre creí que Cinecittà poseía una magia especial por todas las grandes películas que allí se han hecho", afirma Scorsese. "Durante todos los años que he pasado preparando `Gangs of New York´, he imaginado que el diseño de producción se debía hacer del mismo modo que en los films italianos con los que crecí".
Para excavar todavía más hondo en el mundo perdido del Viejo Nueva York, Scorsese contrató como asesor a Luc Sante, autor del aclamado libro "Low Life" -"Vidas Criminales"-, un sobrecogedor relato sobre el mundo del hampa en el Viejo Nueva York. "Me interesan sobretodo los límites de la sociedad, la vida en los barrios degradados y marginales. Y es precisamente ahí donde se ubica la historia de `Gangs of New York´", afirma Sante. "He investigado ese período durante cinco años y estoy entusiasmado de poder poner toda esa información al servicio de Martin Scorsese".
Sante asesoró al equipo sobre algunos elementos clave de la vida diaria de los Five Points. Famoso por sus viviendas diminutas y atestadas y su políglota población, así como su dura y licenciosa vida callejera, los Five Points eran un mundo aparte. El vecindario debía su nombre al hecho de estar situado en la confluencia de cinco calles, sobre un pequeño pegote de verde llamado Paradise Square. Poniendo como referencia el Nueva York actual, los Five Points estarían localizados al Noreste del Ayuntamiento de la ciudad, prácticamente sobre lo que ahora es el complejo de edificios del Tribunal Federal.
"Five Points se parecía más una ciudad del Salvaje Oeste que a un barrio del Nueva York de hoy día", observa Scorsese. Y es ese indómito y feroz paisaje urbano fue lo que Scorsese y su equipo trataron de evocar.
Para recrear Five Points, el diseñador de producción Dante Ferretti, en la que es su quinta colaboración con Martin Scorsese, construyó en la explanada trasera de Cinecittà un bloque de cabañas de madera, aceras también de madera, estructuras de ladrillo y cemento -en realidad fibra de vidrio-, y entonces cavó los sucios pavimentos y los rellenó de grava. A su vez levantó docenas de estructuras, incluyendo el exterior de la vieja cervecería, la tienda de ultramarinos -un eufemismo para denominar al bar-, una casa de empeño, varios hoteles depauperados, los restos de un edificio consumido por las llamas, unas cuantas viviendas miserables y varias tabernas desplegadas a lo largo del muelle.
Entre otros exteriores se incluyeron una sección del puerto de Nueva York, con dos grandes barcos atracados -iguales a los que transportaban inmigrantes desde Irlanda hasta Estados Unidos y soldados de la Unión hacia unidades que luchaban en la Guerra Civil-. El equipo también creó un pedazo del Lower Broadway, el barrio de clase alta del Nueva York de aquella época, incluyendo el edificio del Tribune, el Museo P.T. Barnum, el restaurante Delmonico, tiendas y hoteles elegantes, así como varias residencias privadas y la iglesia católica del vecindario, basada en el diseño de la primera Catedral de San Patricio, sita originalmente en Mulberry Street.
Entre los interiores creados en Cinecittà se fabricó uno que constituía toda una institución en los Five Points de la época: la ajada y maloliente cervecería Old Brewery, que sirve como hostal para la constante marea de inmigrantes, así como hace las veces de refugio para los perores criminales de la ciudad. Luc Sante define el edificio como "un vertedero humano de míticas proporciones". Como no han sobrevivido fotos ni dibujos originales sobre el interior de dicho local, Ferretti basó sus diseños en una cervecería del mismo período histórico que encontró en la Enciclopedia Diderot. Martin Scorsese comenta: "Dividimos el edificio como si cortáramos un pastel, para mostrar todas las diferentes habitaciones y compartimentos de aquel enorme local, donde cientos de personas intentaban llevar una existencia normal. Habían pasillos y corredores que conectaban los habitáculos, e incluso personas viviendo en un túnel que pasaba por debajo. Mostramos cómo vivía la gente en esos cubículos".
Otro interior fundamental para el desarrollo de la trama del film es la Pagoda China de Sparrow, que funciona como club nocturno de ambientación oriental, restaurante, casino, burdel, fumadero de opio, e incluso teatro. La Pagoda es esencialmente una creación de Scorsese y Ferretti al 50% y uno de los diseños más elaborados del film. Basado de manera muy imaginativa en una estructura real de la época conocida como The Chinese Assembly Room, otro edificio del que no existen imágenes en foto o dibujo, la inspiración para este peculiar local de entretenimiento vino de uno similar que aparece en "El Embrujo de Shangai", la película que Josef Von Sternberg dirigió en 1941.
"Marty no quiso que me limitara a copiar los decorados del film de Sternberg", afirma Ferretti. "Quería que me inspirara en el ambiente de aquel lugar, y empezara a desarrollar mi trabajo a partir de esa influencia". El epicentro de La Pagoda es el escenario desde donde sillas y mesas se arraciman en diferentes niveles entre barandillas decoradas con dragones. Presidiéndolo todo, por encima de las cabezas de los clientes está un gigantesco candelabro de madera; también suspendidas del techo hay jaulas de bambú con mujeres encerradas que venden sus cuerpos al mejor postor.
A la hora de crear el Satan’s Circus, el bar, club social y carnicería que hace las veces de cuartel general de los Nativistas de Bill El Carnicero, Ferretti quiso transmitir claustrofobia y una sensación de peligro latente. "La estancia principal, estrecha y alargada, te hace sentir como si estuvieras bajo tierra. También refleja el modo en que muchos edificios de madera neoyorquinos se construían en aquel período, levantándolos en cualquier lugar en que hubiera un espacio disponible, sin diseño formal o sentido de la arquitectura", asegura Ferretti. "En el Satan’s Circus, las raíces de un enorme árbol que crece en la calle adyacente se han abierto paso a través del techo, sobre el bar. Presiden el lugar como una gran mano huesuda, simbolizando la muerte en vida, que es lo que Marty deseaba".
El crear estos decorados requirió también de una intensa labor de documentación, que cuando llegaba a sus límites, daba paso a la poderosa imaginación de los artistas. Ferretti se inspiró en litografías, documentos, libros y primitivas fotografías de aquel período. También se vio influenciado por imágenes algo posteriores como las fotografías que el conocido fotógrafo Jacob Riis hizo de los rincones más pobres y marginales de la ciudad. Más tarde, Ferretti saltó al otro extremo del espectro social: el de la opulencia. Pensando en cómo vivían los ricos, creó Tammany Hall y las lujosas oficinas de Boss Tweed, con sus suelos cubiertos de parquet, mesas de nogal y tresillos de cuero, así como una cincuentena de jaulas con canarios y otros pájaros. En el centro de la habitación principal se situaba la mesa de despacho de Boss Tweed.
En Roma, Ferretti diseñó y fabricó las maquetas de todos los decorados, repasando con Scorsese cada detalle. "Siempre trabajo con modelos a escala", comenta Ferretti. "Son esenciales porque aportan una visión en tres dimensiones. Cuando un director analiza la maqueta, le ayuda a planear con exactitud cómo rodará la secuencia".
Después de que Scorsese y Ferretti se ponían de acuerdo en la imagen de cada decorado, carpinteros, yeseros, pintores, escultores y trabajadores del hierro y el latón empezaban a trabajar contra-reloj para tener listo en pocos meses el Nueva York del Siglo XIX, el cual había necesitado unos cien años para ser levantado.
Llegar a los estudios y sumergirse en el Nueva York de la década de 1860 fue una experiencia mágica para el equipo y el reparto. "Cuando vi por primera vez el set de rodaje aluciné. Pensé `no puede ser real´", asegura Cameron Diaz. "Y lo era. Pero lo que más me impresionó fueron los centenares de extras que `habitaban´ el lugar, que parecían llevar una vida normal. Nunca imaginé que podía ser tan parecido a la realidad; tener tanta vida".
Luc Sante añade: "Pasear por los decorados de Ferretti era algo desconcertante y desorientador; algo así como viajar en la máquina del tiempo. Cada edifico parecía haber estado allí desde el Siglo XVIII".
A medida que el rodaje fue avanzando, todo el mundo adquirió el sentido de la verdadera dimensión y alcance de la película. Hay más de 100 personajes con diálogos en Gangs of New York, y antes de que se acabara el rodaje, un total de 22,000 extras ya habían pasado por allí. Algunos de esos extras aparecían en papeles específicos durante la acción del film. Predominantemente italianos, fueron escogidos aquellos con cabellos claros y una complexión que les pudiera hacer pasar por irlandeses. Un grupo considerable de extras fue también reclutado de bases del Ejército y la Marina de los Estados Unidos ubicadas en los contornos.
El productor ejecutivo Michael Hausman explica, "Aunque hay una o dos escenas en las que utilizamos la pantalla azul y los efectos especiales, la mayor parte de lo que se ve en la película está recreado en el set de rodaje en acción real. En ese sentido, es una película tradicional, épica. La atmósfera era real, lo que contribuyó enormemente a transmitir el realismo necesario y requerido por la historia".
Scorsese estuvo encantado de haber rodado en Cinecittà. "Normalmente trabajo en localizaciones reales en Nueva York, por lo que me había acostumbrado a tener siempre al alcance de la mano el Nueva York que necesitaba. Aunque de hecho, era mucho más fácil cruzar la ciudad en Cinecittà que en el verdadero Nueva York".
"Con este cuchillo, el mismo que me lo arrebató, pondré a descansar por fin al fantasma de mi padre".
-Amsterdam Vallon
"Gangs of New York" transporta al espectador hacia atrás en el tiempo, hasta una época en la que varios conflictos desangraban América; tanto en los campos de batalla como en las calles de sus ciudades. Eran tiempos de combates primitivos, a veces incluso librados cuerpo a cuerpo, con armas de fabricación casera y una brutalidad inhumana. Scorsese quería mostrar un mundo con riñas tumultuarias tan salvajes, con un armamento y forma de lucha tan inusual, que pareciera casi medieval. O quizás futurista; un universo post-apocalíptico.
Es posible que, al espectador del S.XXI, el estilo de lucha de DiCaprio le pueda parecer algo extraño, pero es el propio del tiempo en que se ubica la acción. Para aprender más sobre los auténticos métodos de lucha de la década de 1860, Scorsese se hizo con los servicios del coordinador de especialistas George Aguilar y del asesor de lucha Dominic Vandenberg. Ambos trabajaron codo con codo con los actores, asegurándose de que éstos adoptaran las posturas que los luchadores de la época utilizaban a la hora de intercambiar golpes.
Aguilar y Vanderberg a su vez mostraron las inusuales corazas y pertrechos que estos "guerreros" utilizaban en sus riñas callejeras. En la pelea de 1846 entre Priest Vallon y Bill El Carnicero, en la que se decidió quién controlaría los Five Points en el futuro, el armamento consistía en utensilios de uso cotidiano convertidos en armas letales. Tal y como Aguilar lo describe: "Sus armas eran del tipo `jardinería´, literalmente. Palas, picos, azadones y hachas. También cargaban con durísimos bastones de madera, e incluso mazas. Las armas de fuego no aparecían en juego, por lo que nuestro trabajo consistió en imaginar cómo podían luchar con lo que tenían más a mano".
Toda la acción de "Gangs of New York" conduce inexorablemente a una monumental batalla final entre Amsterdam y Bill El Carnicero, librada sobre el telón de fondo de brutales algaradas de la Revuelta Contra Alistamiento Obligatorio. Estas secuencias, una apoteosis de todo lo que se ha visto anteriormente en la película, hacen que aflore en toda su intensidad el drama personal que existe entre los dos hombres y que éste se mezcle con el cataclismo en que se halla inmerso todo el país: La Guerra Civil. El ingente número de personas involucradas en esta escena preocupaba sobremanera a George Aguilar.
Como él mismo relata: "En lugar de tener a un centenar de Dead Rabbits peleando contra cien Nativistas, teníamos a varios centenares en el meollo, y eso incluía a los pandilleros y la población local, así como a los batallones del Ejército de la Unión convergiendo sobre ese lugar. Concebimos y planeamos el rodaje de cada episodio como si realmente estuviéramos en el ejército, dividiendo a aquellos centenares de extras en grupos de pequeños pelotones. Cada grupo tenía asignado un encargado del equipo para rodar sus evoluciones. Los líderes de cada pelotón serían los responsables de trasladar las órdenes de Marty a sus hombres".
El número de especialistas y extras, así como la envergadura de la acción significaba que el director de la unidad de escenas de acción, Vic Armstrong, también estuviera rodando durante la algarada del clímax. "La escena de la batalla final es muy diferente a la secuencia que abre la película", afirma Armstrong. "La llegada de las tropas de la Unión para sofocar a los soliviantados es una barrera de fuego de artillería. Es pura acción, muy colorista. Hay explosiones, incendios propagándose por doquier y mareas humanas enloquecidas rompiendo ventanas, saqueando e incendiando edificios, atacando a personas inocentes. Mi trabajo fue filmar los detalles: ventanas rompiéndose, las piernas y pies de los que marchan decididos haciendo temblar el pavimento, soldados anónimos disparando incesantemente. Cosas así".
A pesar del desorden y la violencia que engullen los Five Points durante los disturbios -proyectiles estallando por todos lados y gente cayendo muerta o mutilada los unos sobre los otros- el combate entre Amsterdam y Bill El Carnicero acaba convirtiéndose en una pelea cuerpo a cuerpo; uno contra uno. "No quisimos que nada quedara demasiado moderno", asegura Aguilar. "En aquellos días, una pelea era algo estilizado, casi ritual. Algo cruel, con muy mala leche. Los oponentes salían a quebrar a su contrario. Se utilizaban partes del cuerpo como armas; esto incluye cabezazos, sacarse los ojos y morderse las orejas. Era duro, agónico y muy sucio; sin piedad".
DiCaprio y Day-Lewis ensayaron durante meses con Scorsese y Aguilar para perfeccionar sus estilos de lucha. "Físicamente empecé a prepararme para este papel once meses antes de la fecha de inicio de rodaje", comenta DiCaprio. "Mi rutina consistía en levantamiento de peso, lanzamiento de cuchillos, y varios estilos de lucha de aquel período. Amsterdam, además, tiene una serie de ventajas sobre las hordas de criminales que habitan los Five Points. Además de ser físicamente fuerte, tiene la determinación que le proporciona su deseo de venganza y la astucia de un hombre que ha pasado los últimos dieciséis años planeándolo todo".
"¿Amsterdam? Yo soy Nueva York"
-Bill `El Carnicero´
Para ayudar a conseguir una recreación del Viejo Nueva York lo más realista posible, se contó con la colaboración del coach de diálogos Tim Monich, que obligó a todos los que estaban en el rodaje a hablar como los habitantes del Bajo Manhattan del S.XIX, los cuales hablaban con su particular acento neoyorquino, sirviéndose de un imaginativo "dialecto del hampa". De ahí provienen términos como "crib" -literalmente "pesebre"- para denominar una casa, o "fenced", término acuñado expresamente para la acción de vender objetos robados. Monich explica que: "El desafío para nosotros fue el conseguir que los personajes sonaran como trabajadores neoyorquinos duros, callejeros, sin que nadie pudiera asociar sus lenguajes y maneras con el Nueva York actual".
Además de esta intensa labor de documentación, Monich tuvo que echar mano de su propia imaginación: "No existen registros sonoros directos de las décadas que van desde 1840 a 1860", confirma, "por lo que tuve que estudiar otras fuentes de ese período como escritos humorísticos, poemas, baladas y recortes de periódicos para hacerme una idea de cómo sonaban los neoyorquinos por aquel entonces. También tuve acceso a grabaciones de personas que habían nacido y se habían criado en ese período. De hecho, llegué a tener acceso a una grabación de Walt Whitman, el gran poeta americano".
Monich ayudó individualmente a cada actor a adoptar unas características específicas para su personaje. "Daniel Day-Lewis trabajó muy duro hasta conseguir esa manera tan particular de hablar que tiene Bill El Carnicero", apunta. "Él mismo decidió que Bill era una persona educada, que sabía leer y escribir. ¿Y qué se leía en aquellos tiempos? Primero de todo, la Biblia. Por eso Daniel y yo leíamos La Biblia juntos y en voz alta. También estudiábamos la lírica de Walt Whitman. Daniel quiso hacer algo distinto con la velocidad a la hora de hablar de El Carnicero. Pensamos que los neoyorquinos de entonces debían hablar muy rápido, pero Daniel no quiso hacerlo así. Se decidió por un tono pausado, algo deliberado. Marty encontró esto último muy interesante".
Monich prosigue: "Del mismo modo, Leo y yo discutimos sobre el `background´ de Amsterdam. Él vino a América procedente de Irlanda, y fue criado entre inmigrantes irlandeses que mayormente se comunicaban en gaélico, o en inglés con un acento muy marcado, por lo que el modo de hablar del personaje debía haber adquirido una tonalidad particular. Pero los 16 años que pasó en el orfanato endurecieron su lenguaje, por eso acabó hablando con esa pronunciación híbrida americano-irlandesa. Lo mismo ocurría con el personaje de Cameron Diaz. Jenny, llegó a América siendo una niña y vivió en los Five Points, pero como fue abducida por los Nativistas de muy pequeña, adquirió un patrón de lenguaje mucho más americano".
Monich se refería a sí mismo como "policía de rodaje para el control de la antigua pronunciación", pero el concepto fue una gran aportación de cara a conformar la impresión de que Nueva York era una Torre de Babel por aquellos días. "A veces, Daniel insertaba términos `whitmanesco´ en sus diálogos, incorporando a su vez citas bíblicas", apunta Monich. "Y nunca olvidaré la primera vez que Leonardo improvisó la palabra `Okay´. Tan pronto como Marty dijo `¡Corten!´, Leo corrió hacia mí para disculparse. `Lo siento. Sé que no debo decir OK´, me dijo. `En Titanic me advirtieron que no lo dijera´. Yo no estuve de acuerdo. Okay es una expresión americana muy antigua, anterior a la Guerra Civil. Hay diferencia de opiniones sobre su origen entre los expertos, pero yo soy de los que creen que proviene de una contracción de `All Correct´ -"Todo Bien"-. Le dije a Leonardo que por mí estaba bien que utilizara dicha expresión".
La tarea de Monich no sólo incluía trabajar con los protagonistas principales. También tuvo que supervisar los acentos del centenar largo de personajes con diálogo asignado. "En esta película, casi nadie habla con su acento natal", observa. "Tenemos a irlandeses como Brendan Gleeson e ingleses como Jim Broadbent que aquí hacen de americanos. Por el contrario, tenemos a americanos interpretando a inmigrantes irlandeses. Era un auténtico estofado de acentos, que es lo que realmente siempre se ha dado en América".
Por su parte, Diaz encontró que trabajar su acento era una manera de profundizar en su personaje, de llegar al corazón de Jenny. "Ella llegó a América procedente de Irlanda de la mano de su madre y quedó huérfana de muy pequeñita", comenta. "Se unió a Bill El Carnicero y aprendió de él todo lo necesario para sobrevivir, incluyendo el vender su cuerpo o cometer pequeños hurtos. Es probable que también se sirviera de mucha mímica y gesticulación para expresarse".
Henry Thomas es otro actor que llegó a conseguir una mayor comprensión sobre su personaje mediante el lenguaje. "Leí un libro titulado `Vocabulario del Hampa´ -"The Rogue’s Lexicon"-, que es básicamente una enciclopedia del `slang´ del mundo del hampa del siglo XIX", aclara. "Me fue muy útil para pillar el tranquillo al lenguaje de mi personaje, y me ayudó a darme cuenta de lo auténtico que era el guión. Es fascinante cómo algunas palabras persisten en el lenguaje contemporáneo, como por ejemplo `sharp´ -literalmente `afilado´-, para describir a alguien que viste con clase, de porte elegante. En ingles,`someone who looks sharp´".
Thomas nunca se sintió mermado como actor por el hecho de tener que hablar con un acento determinado. "A los actores se nos dio mucha libertad a la hora de escoger el origen del personaje que debíamos interpretar", comenta. "Nueva York es un crisol de culturas, una amalgama de todas las pronunciaciones y acentos del mundo, por lo tanto fue muy interesante poder jugar con ello".
"La primera guerra a ganar no es la que se libra en el Sur. ¡Es la que tenemos aquí, en estas calles!"
-Monk McGinn
Más allá de un lenguaje y una escenografía auténtica y realista, Scorsese quería a toda costa que el `look´ de "Gangs of New York" capturara una versión casi alucinatoria de un Nueva York inédito hasta el momento. Para ello, colaboró con el director de fotografía Michael Ballhaus, que ya había trabajado a su lado en otras cinco ocasiones.
"Rodar con Marty es un gran placer porque es muy visual", afirma Ballhaus. "Tiene tantas imágenes en su cabeza, que el filmar su visión, llevarla a la pantalla, es fantástico. Debo decir que éste es el proyecto más emocionante en el que Marty y yo hemos trabajado juntos. La película tiene muchos y muy variados elementos: acción, romance, una especie de conflicto entre padre e hijo, etc. Creo que es la primera película que trata este período de la historia de América, y eso me encanta".
Ballhaus y Scorsese quisieron desde un principio dotar al film de una fotografía cautivadora. "Antes de empezar a rodar, Marty me regaló un libro sobre Rembrandt que analizaba la filosofía de la luz que tenía este gran pintor", recuerda Ballhaus. "Queríamos llegar a entenderle para poder simplificar al máximo las fuentes de luz de la película, - una vela, una antorcha, la luz indirecta de los incendios-, sin perder un ápice de efectividad".
Prosigue: "En aquellos días, había niebla y humo por todas partes. Eran los tiempos anteriores a la electricidad. Se usaba la luz de gas y la gente fumaba muchísimo. Siempre había algo ardiendo, fuegos y hogueras por todas partes. Utilicé muy pocos filtros a causa del humo y poquísima luz en algunas de las escenas. La mayoría de la película transcurre en la parte más pobre de la ciudad, por lo que la oscuridad predomina ampliamente sobre el color".
Ballhaus también trabajó muy estrechamente con Ferretti, el diseñador de producción. "Dante es un artista impresionante. Sus decorados están construidos como si fueran edificaciones auténticas, lo que te permite trabajar como si estuvieran en localizaciones reales. Fuimos capaces de hacer algunas panorámicas espectaculares, filmando en todas direcciones".
Continúa Ballhaus: "Por ejemplo, hicimos una toma en el puerto durante la noche, empezando con un plano cerrado sobre dos mujeres solas que conversan compungidas. Vemos los ataúdes de sus seres queridos y entonces la cámara se eleva hasta encuadrar varias filas más de ataúdes. Sin detenerse ni cortar, la cámara sigue subiendo por encima del barco y capta una panorámica entera de éste y de una porción del agua que lo rodea. También rodamos una escena muy complicada en la Pagoda China, empezando con Bill El Carnicero en el escenario del local, con la cámara situada detrás suyo, enfocando hacia el público asistente. Bill pontifica sobre América a la vez que arroja cuchillos hacia personas que le hacen de diana. La cámara pivota a su alrededor rápidamente para volver seguidamente a su posición inicial, lo que permite al espectador ver la Pagoda y toda su clientela en su totalidad, en un solo plano secuencia".
La ganadora de un Oscar y diseñadora de vestuario de "Gangs of New York", Sandy Powell, en la que sería su primera colaboración con Martin Scorsese, jugó también un papel crucial a la hora de crear ese ambiente tan especial; ese "otro" Nueva York: un mundo de hombres y mujeres cubiertos de harapos y falsos diseños victorianos. Para conseguir la imagen apropiada de los personajes, Powell empezó a hacerse con el máximo número de imágenes y fotografías de la época que pudiera encontrar.
"Es un período inusual, que se ha prodigado poco en el cine, pero tuvimos bastante suerte", hace notar. "Se acababa de inventar el daguerrotipo, por lo que ya existían algunas fotografías. También pude acceder a las toneladas de información que Marty había ido recopilando con los años. Marty fue muy específico. Quería que yo creara un mundo que no se hubiera visto antes, pero que estuviera basado en la realidad. Esas palabras fueron mi guía".
Una de las primeras tareas fue encontrar una manera de diferenciar estéticamente las diferentes bandas criminales. "Por supuesto, las pandillas no llevaban uniforme, pero quise que cada una tuviera su imagen. Me enteré de que los Dead Rabbits, cuando iban a enfrentarse con otra organización, se cosían una banda roja a lo largo de la pernera del pantalón. Utilicé eso como uno de sus emblemas, incorporando la banda roja también a sus camisas y a otros complementos. Los Nativistas tenían una apariencia distinta. Tenían más dinero y les gustaba hacerse el dandy. También les distinguía el uso de esas chisteras de tubo de estufa".
Powell se lo pasó muy bien diseñando el guardarropa de Bill El Carnicero, el más apuesto y chuleta de entre los gangsters. "Marty tenía las ideas muy claras sobre el aspecto del personaje de Bill El Carnicero", recuerda. "Quería que fuera un dandy. Como los gangsters de hoy que viven en casas modestas pero visten ropa cara y llamativa. Así es como quería que fueran Bill y sus Nativistas".
Daniel Day-Lewis también tenía las ideas claras sobre cómo debía ser la apariencia de Bill El Carnicero. "Daniel quería acentuar la longitud del ya por sí alto personaje", señala Powell. "Bill viste un abrigo largo en muchas de las secuencias, una especie uniforme bajo el que esconde su mortal cuchillo de carnicero. Este abrigo acentúa la altura de Daniel y su esbelta figura. Es un hombre espigado, y exageramos esa característica, haciéndole parecer todavía más alto y más estrecho, con ropas ceñidas. Le daba una apariencia arácnida. Su vestuario era además colorido, alocado, con paños a cuadros de distintos colores y pantalones a rayas. Para subrayar más todavía el color usamos motivos africanos. Son vibrantes, y si se usan en un contexto victoriano, no resultan fuera de lugar".
Según el propio Daniel Day-Lewis: "Antes de que comenzara el rodaje, Sandy y yo tuvimos la oportunidad de reunirnos en Dublín y comentar nuestras ideas sobre el personaje. Cada uno expuso su punto de vista. Ella me enseñó una colección de imágenes - dibujos, aguafuertes, ideas sacadas de aquí y de allá que habían estimulado su imaginación-. Y entonces cada uno siguió su camino. Para mi asombro, un mes más tarde me enseñaron un muestrario de prendas diseñadas por ella y, en fin, me sorprendieron. No había imaginado al personaje tan emperifollado; parecería un pavo real en la película. Y fue un momento de descubrimiento para mí. Un instante maravilloso. De pronto, te encuentras de frente con algo que hace que cambie la percepción que tienes sobre una cosa. Es a lo mejor un detalle, pero funciona a la perfección. Y eso es lo que estaba ocurriendo en ese preciso instante".
La imagen de las bandas y su manera de vestir dispararon la imaginación de todo el reparto. Leonardo DiCaprio resume esa sensación de la siguiente manera: "Yo lo asocié todo con las pandillas que dominaron Los Angeles en los años 80 cuando yo era un chaval, los Crips y los Bloods. Cada una de esas bandas llevaba un distintivo que marcaba a sus miembros, algo que sólo ellos reconocían, que diferenciaba a los miembros de la banda de sus enemigos. Creo que era lo mismo que con los Dead Rabbits".
Diseñar el vestuario de los personajes femeninos de "Gangs of New York", y especialmente los de Jenny, moviéndose constantemente entre los barrios aristocráticos de la ciudad y los peligrosos callejones de Five Points, fue un refrescante desafío para Sandy Powell. "El vestido de Jenny cuando se prodiga por Villa Borghese es victoriano tradicional, con la típica silueta y el miriñaque". Describe Powell. "Contrasta sobremanera con la ropa que viste en los Five Points. Para las mujeres de ese barrio, debíamos evitar precisamente las siluetas victorianas, los miriñaques y cualquier cosa que se le pareciera".
"Tuvimos que imaginar algo para que aquellas mujeres pudieran estar a la altura de los hombres del lugar ya que Marty quería que Jenny y sus amigas formaran también una banda. Yo quise darles un look más duro. Tuve suerte de descubrir en algunos libros imágenes de mujeres de la década de 1850 que llevaban pantalones debajo de las faldas. Se las conocía como "Dress Reformers" -"Reformistas de la Indumentaria"-, feministas primitivas cuyo movimiento no cuajó. Fabricaban sus pantalones con retales que extraían de su faldas. También vestían chaquetas y chalecos, igual que los hombres. Y así es como vestimos a Jenny".
Durante todo el proceso, a Powell le impresionó el gran interés mostrado por Scorsese y sus conocimientos acerca del mundo de la costura. "Le gusta la ropa y entiende de moda", señala. "Y tiene una memoria prodigiosa. Es un maestro del detalle. Le puedo enseñar una colección de fotos de referencia y meses después todavía recuerda lo que vio. Dirá algo como `Sí, ésta es una manga estilo 1857, el otro tipo de manga no se puso de moda hasta 1860´. Es capaz de ver la diferencia".
El personaje de Bill El Carnicero tiene otra peculiaridad que le diferencia del resto de sus conciudadanos. Lleva un ojo de cristal para reemplazar el que perdió en una reyerta, y grabado en el ojo lleva el emblema del águila americana. Para crear el efecto del ojo falso, Manlio Rochetti, ganador de un Oscar al Mejor Maquillaje, creó unas lentes de contacto que Daniel Day-Lewis debía colocarse cada día antes de empezar a rodar. "Esta película fue todo un desafío para mí porque ya no sólo se trataba de maquillar, sino de crear efectos especiales de maquillaje. El ojo de Bill El Carnicero era uno de esos efectos, pero había unos cuantos más", confiesa Rochetti. "Algunos bastante espantosos. Rodamos una toma en la que durante una batalla alguien introduce dos dedos en la boca de un oponente y le rasga la cara desde la mandíbula. Tuvimos que fabricar una cabeza mecánica y colocarla sobre la del actor para conseguir el efecto de la carne rajándose. Este tipo de planos no los rodamos con propósitos sensacionalistas, sino para retratar la brutalidad de aquellos tiempos y sus modos de lucha, así como las armas utilizadas por las bandas".
Leonardo DiCaprio también tuvo que pasar por un extenso proceso de maquillaje en las escenas en que Bill El Carnicero le propina una brutal paliza y después es asistido por Jenny. DiCaprio soportó estoicamente sesiones de cuatro horas de maquillaje para rodar los momentos en que su personaje estaba más demacrado.
"Marty creyó necesario mostrar la curación de Amsterdam de manera gradual, lo que suponía un largo espacio de tiempo. Para conseguirlo, desarrollamos cinco fases progresivas de recuperación para mostrar el paso del tiempo", relata Sian Grigg, responsable del maquillaje de Leonardo DiCaprio. "El proceso de maquillaje para estas escenas requirió de prótesis, cuya aplicación comporta una operación bastante dolorosa. Fue una experiencia nueva para Leo. Significaba tener que permanecer sentado por largos períodos de tiempo, pero creo que no lo pasó tan mal".
DiCaprio a su vez contribuyó con numerosas aportaciones a perfilar el aspecto de su personaje, lo que también tenía mucho que ver con los avatares de su vida. Según Grigg: "Al principio de la película, Amsterdam acaba de salir del reformatorio, pero a medida que la historia progresa, se hace más fuerte. Leo tomó parte en las discusiones sobre cómo se debían afectar esos cambios tanto en el interior como en la apariencia externa del personaje. Tenía muy buenas ideas".
El rodaje de "Gangs of New York" finalizó el 30 de Marzo de 2001. Atrás quedaban 137 días de arduo trabajo. Luc Sante, el historiador y escritor que pudo ver emocionado como el Nueva York enterrado siglos atrás para cimentar sobre él una nueva urbe resucitaba ante sus ojos, lo resume de la siguiente manera: "La película recrea un período que sólo se conoce a través de ciertas leyendas y de personas que por el camino perdieron algo más que su nombre. Para darle forma y credibilidad a esta historia se requirió un esfuerzo de imaginación colectiva".
Cronología histórica
1800: Población de Nueva York: 60.000 habitantes
1825: Se acaban las obras del Canal Erie
1830: Se forman las primeras bandas en los Five Points; entre ellos, los Dead Rabbits
1834: Los "Nativistas" (Native Americans) se constituyen en un partido político
1845: Se desata la Gran Hambruna Irlandesa
1847: Se dispara el número de irlandeses que llegan a Nueva York
1855: La población de Nueva York alcanza la cifra de 800.000 habitantes
1857: Primeros disturbios en Five Points
1861: Estalla la Guerra Civil Americana
1863: Las calles de Nueva York sufren los disturbios del Alistamiento
Obligatorio
Ficha
Ficha Técnica
Título Original: "Gangs of New York"
País y Año: Estados Unidos, 2002
Dirección: Martin Scorsese
Guión: Jay Cocks, Steven Zaillian y Kenneth Lonergan, a partir de la historia de Jay Cocks
Producida por: Alberto Grimaldi y Harvey Weinstein
Productores ejecutivos: Michael Hausman, Maurizio Grimaldi, Michael Ovitz, Bob Weinstein, Rick Yorn
Co-Productores: Joe Reidy, Laura Fattori
Co-Productores Ejecutivos: Graham King, Rick Schwartz, Colin Vaines
Casting: Ellen Lewis
Diseño de Vestuario: Sandy Powell
Productor Ejecutivo de la Banda Sonora: Robbie Robertson
Música Original: Howard Shore
Montaje: Thelma Schoonmaker
Diseño de Producción: Dante Ferretti
Director de Fotografía: Michael Ballhaus
Ficha Artística
Amsterdam Vallon: Leonardo DiCaprio
Bill `El Carnicero´: Daniel Day-Lewis
Jenny Everdeane: Cameron Diaz
Tweed: Jim Broadbent
Jack: John C. Reilly
`Cura´ Vallon: Liam Neeson
Johnny Sirocco: Henry Thomas
Monk: Brendan Gleeson
McGloin: Gary Lewis
Shang: Stephen Graham
Fecha de estreno en España: 28 de febrero de 2003
Enlaces
- Web Oficial (Estados Unidos): www.gangsofnewyork.com
- Web Oficial (España): www.mangafilms.es/gangsofnewyork
- Biografía de Cameron Diaz
- Biografía de Daniel Day-Lewis
- Crítica de la película
Escrito por Cine BSO
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