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"Juegos de mujer"

GFX Sinopsis

En una tormentosa noche de 1933, Guy Malyon -Stuart Townsend-, un irlandés de diecinueve años, está trabajando en su escritorio del St John´s College, en Cambridge, cuando una chica empapada irrumpe en su habitación: es la mujer más bella que haya visto jamás. Medio francesa, medio norteamericana, la notoria Gilda Bessé -Charlize Theron- acaba de escaparse por los pelos de ser sorprendida en las habitaciones de su novio, uno de los tutores veteranos del College.

Procedentes de mundos completamente distintos, ambos se sienten, sin embargo, mutua e irresistiblemente atraídos. Tres años más tarde, les hallamos compartiendo un apartamento en el distrito de Montmartre, en París, junto a Mia -Penélope Cruz-, una amiga de Gilda que ha huido de la Guerra Civil española.

El idealista Guy hace lo que puede para encajar en el estilo de vida hedonista de Gilda, pero dado que Hitler se hace cada vez más fuerte en Alemania y que la situación de España empeora, tanto él como Mia parten para luchar contra los fascistas, dejando a Gilda con la sensación de haber sido traicionada. 18 meses más tarde, la Guerra en España se ha perdido, y tras la muerte violenta de Mia, Guy regresa a París. Sin embargo, Gilda se niega a verlo. Exhausto y destrozado, Guy decide regresar a Londres.

La ocupación nazi tiene París totalmente bajo su control. Seis años más tarde, Guy, convertido ahora en miembro de una de las organizaciones de inteligencia clandestinas de Gran Bretaña, cae en paracaídas sobre Francia para contactar con elementos de la Resistencia. En lo que deviene un momento petrificante, descubre a Gilda junto a un oficial alemán. Como es habitual en ella, sólo parece importarle su propio bienestar.

A punto de producirse la invasión del día D, y para mayor confusión y sorpresa de Guy, Gilda le salva la vida en una emboscada urdida como consecuencia de cierta información que se ha filtrado entre las fuerzas alemanas. Pero cuando la Liberación ya está próxima, es Gilda quien se halla en gran peligro como sospechosa de colaboracionismo. Guy deberá afrontar una carrera contrarreloj para salvarla.



Notas de producción

La historia tras el proyecto

La fuerza original que ha logrado llevar a la gran pantalla la producción de "Juegos de Mujer" es la del propio guionista y director John Duigan. Ya establecido y respetado en su oficio, para Duigan este proyecto estaba muy cerca del corazón: "Estudié esta época intensamente en la universidad, y mi interés sobre ella se ha mantenido a lo largo de los años" —nos explica Duigan—. "No he dejado nunca de leer acerca de la misma, así que cuando me puse a desarrollar el guión, ya disponía de mucha información a la que poder recurrir".

Y continúa: "Se trata de un drama romántico, es una historia de amor que se desarrolla entre tres personas a lo largo de 10 años, y probablemente remite a filmes de David Lean como "Doctor Zhivago" (Doctor Zhivago, 1965) o "La hija de Ryan" (Ryan´s Daughter, 1970), donde se desarrollan historias que acontecen a lo largo de extensos periodos de tiempo". Sin embargo, dado que no había ninguna presencia norteamericana notoria en la historia, las dificultades para atraer el dinero y el interés hacia un relato de época con trasfondo bélico eran del todo evidentes.

La fuerza del propio material, y la pasión del director por la película bastaron para intrigar al productor Bertil Ohlsson. Dado que éste ya había trabajado previamente con Duigan en "Hombre de éxito" (The Leading Man, 1996), Ohlsson estaba ansioso de volver a formar equipo con él en un nuevo largometraje. "Como productor, siempre se quiere trabajar con un director con el que hay buena relación" —comenta Ohlsson—. "Le dije a John: ¿Tienes algo que te apasione realmente? Pues quiero trabajar contigo de nuevo. Y me pasó el guión". A Ohlsson le encantó el guión: "Me da toda la impresión de que se trata de una historia verídica. Me siento atraído hacia las películas acerca de las cuales te pones a pensar no necesariamente cuando sales de la sala, sino un par de días más tarde, o incluso una semana después de haberla visto. Esta historia me caló hondo".

Cuando Ohlsson se incorporó al proyecto junto con Jonathan Olsberg de Dakota Films y Tusk Productions (Julia Palau y Matthew Payne), todos se unieron a Duigan en la labor de juntar los cabos necesarios para que "Juegos de Mujer" pudiera pasar del papel a la pantalla. Dado que la mayoría del argumento se desarrolla en Europa, una de las decisiones capitales residía en dar con las localizaciones para el rodaje cuyo coste fuera rentable. Cuando Europa resultó ser menos beneficiosa en el ámbito logístico y presupuestario, los realizadores miraron hacia Montreal, en Canadá, como posible sustituta. Duigan ya estaba al corriente de cierta calle de París que se había construido en un estudio, y sugirió que podría serles útil.

Más tarde, el director y Ohlsson volaron a Montreal para investigar la viabilidad de suplir la realidad de París por ese decorado y las áreas circundantes de la capital canadiense, lo que se evidenció como una muy buena alternativa. Y además, Duigan estaba encantado con la calidad del equipo técnico que podía contratar. "Montreal dispone tanto de unos actores como de unos técnicos excelentes". Consolidar la mayor parte de la producción en Montreal permitió más adelante que los productores establecieran un acuerdo de coproducción británicocanadiense con Remstar Productions (Maxime Rémillard y André Rouleau), así como economizar gastos al rodar sólo los exteriores más imprescindibles en Europa.

Jason Piette y Michael Cowan, de Spice Factory, y Movision (Peter James y James Simpson) completaron el presupuesto. Arclight se incorporó para las ventas; el Royal Bank de Escocia para suplir agujeros bancarios, e Invicta para ventas y subarriendo.

Como siempre, el componente esencial del proceso consiste en hallar el reparto idóneo, no sólo con objeto de dar vida a esos personajes tan complejos y emocionales, sino además como reclamo para la atracción de fondos. El proceso de formación del reparto era fundamental para fijar el presupuesto final de la película, tal y como el productor Ohlsson nos explica. "Trabajamos estrechamente en lo que creíamos que era lo mejor para la película y al mismo tiempo lo mejor para su financiamiento, lo que nos permitiría lograr el dinero para la realización del film". La oscarizada actriz Charlize Theron acababa de concluir su papel en "Monster" (Monster, 2003) y se sumergió de lleno en el polifacético papel de Gilda, atraída por el intenso mundo interior del personaje.

"Como actriz, se tienen muy pocas oportunidades de encarnar un papel con muchas capas, y Gilda posee mucho para ir siendo desvelado a lo largo del metraje por el que el personaje evoluciona. El viaje que Gilda debe afrontar y la historia de maduración que siempre me ha encantado son para los tres personajes", aclara Theron. El hecho de que en el proyecto estuviera Duigan al mando acabó por convencer a la actriz de que la película sería un éxito. Charlize Theron concluye: "Los actores están a merced de la visión del director, y jamás se me hubiera ocurrido que algo tan sorprendente como este proyecto llegara a mis manos".

Junto a Theron, hay dos actores con igual talento. Los coprotagonistas Penélope Cruz y Stuart Townsend participaron de idéntico entusiasmo por integrar esta historia. La primera impresión de Townsend fue acertada: "Creí que se trataba de una historia de amor realmente singular que se desarrollaba en una época maravillosa, la cual me encanta, pero que nunca he recreado". Y sigue explicando: "Conocí a John hace cinco años a propósito de otro proyecto, y he visto la mayoría de sus largometrajes. Se trata en verdad de un director estimulante que aborda un gran trabajo".

Además de estos tres impresionantes talentos en los papeles principales del reparto, Duigan acabó de dar cuerpo a la película con unos actores secundarios excelentes, entre los que hallamos a Thomas Kretchmann como Bietrich, el oficial alemán; el veterano actor británico Steven Berkoff; y los canadienses franceses David La Haye y Karine Vanasse, quienes disfrutan de muy buenas carreras profesionales en Quebec. Duigan nos lo explica: "Cuando mis agentes de reparto de Elite trajeron gente para una prueba en Montreal, me sentí embargado ante la dificultad de elección que se me planteaba. Como corresponde a una película que transcurre en el París de los años 30, acabamos por disponer de un reparto maravilloso y cosmopolita".

Y concluye: "Tuve la gran fortuna de poder tener esta combinación de profesionales, pues había entre ellos una permanente interacción muy constructiva y se ayudaban mucho mutuamente. En verdad que he trabajado con un grupo de actores excepcional".


Aspecto de la película y localizaciones

John Duigan recurrió al director de fotografía Paul Sarossy, instalado en Toronto, y al diseñador de producción británico Jonathan Lee para que le ayudaran a transformar el Canadá del siglo XXI en una Europa de principios del siglo XX. Duigan y Lee estudiaron juntos una gran variedad de libros y, particularmente, de fotografías de la época, y efectuaron una serie de viajes exploratorios en el París actual.

Duigan describe el proceso: "Nos habíamos propuesto lograr las texturas de la ciudad del modo tan preciso como fuera posible, pues con una ciudad tan bella como París es muy fácil caer rendido ante su maravillosa arquitectura y edificios, sin embargo existe una pátina arenosa en las calles que tratamos por todos los medios de captar".

El diseñador de producción Jonathan Lee recibió sólidas instrucciones de Duigan, quien quería establecer para la película un consistente lenguaje visual. Lee nos lo explica: "Un aspecto importante es que en aquel entonces París se calentaba principalmente con carbón; en consecuencia, el aire y los edificios estaban muy sucios, lo que nos proporcionó un buen argumento a la hora de construir los decorados, envejeciéndolos hasta evitar que tuvieran un aspecto demasiado contemporáneo". Entre los retos que Lee afrontó, estaba la creación de la apariencia particular de cada uno de los tres principales decorados, verdaderos espacios nucleares del film, que son: el estudio de artista parisino devenido apartamento de Gilda; la calle de Montmartre, donde ella vive; y el nightclub Lyon d´Or. En esta última localización fue donde Lee pudo llevar a término todos los extremos y crear una visión exótica para el director.

"El nightclub era uno de los decorados donde realmente pudimos trabajar a rienda suelta para mostrar París con toda la gloria de aquellos años dorados. Sabíamos que eso no podría realizarse en un estudio y que tenía que hacerse en Montreal; y dimos con el nightclub idóneo. Fuimos a verlo y nos pareció que se trataba de un gran espacio pero moderno, así que tuve que proporcionarle una considerable pátina del pasado. También era consciente de que otra escena un poco posterior se desarrollaba en el restaurante L'Aiglon, un lugar de tonos claros, por lo que, por contraste, el club es oscuro, con techos bajos y colores vivos. Hicimos que fuera un lugar cálido, con muchos rojos y amarillos, evitando los tonos pastel, mientras que el entorno tras la banda de música es dorado".

El actor Stuart Townsend alaba el realismo en la creación de Lee: "Resultaba muy sencillo sentirse como si se estuviera en París evolucionando por el apartamento de Gilda, pues todo estaba meticulosamente pensado: la calle, los adoquines, el vestuario de cada uno... Cuando se camina por estos decorados tan bellos uno se queda inmediatamente absorbido por ellos y por todo lo que te rodea". De hecho, John Duigan insistió mucho en que la calle tuviera un parecido muy estrecho con el de un vecindario auténtico. "Disponíamos de un grupo de extras característicos, y elaboramos pequeños mundos para ellos con miras a que el espectador llegara a conocer un considerable número de personajes, cuanto menos visualmente. Les vemos en las celebraciones del 14 de julio, en tiempos más felices de antes de la guerra, en los más tenebrosos días de la Segunda guerra mundial, y vamos observando cómo van cambiando gradualmente la actitud hacia Gilda".

Contrastando con el control que la producción ejercía sobre las localizaciones de estudio, se planteaba el reto extraordinario de ser capaz de crear una transición sin fisura alguna entre lo rodado en Montreal y lo rodado en el auténtico París, una vez que la producción cruzara el Atlántico. Para Duigan, lo más sobresaliente fue la facilidad de acceso que la producción disfrutó para poder rodar en algunas de las localizaciones más prominentes de la capital francesa. "Sorprendentemente, pudimos rodar en muchas localizaciones que creía nos serían denegadas: Los Jardines de Luxemburgo; Nôtre Dame; en el interior y los alrededores de los Jardines del Palais Royale; incluso logramos que el tráfico se detuviera durante tres horas para poder rodar una secuencia a lo largo del río, bajo el mismo Pont Neuf, y establecer la mansión del padre de Gilda en uno de los más bellos châteaux de Francia. Filmar en esas localizaciones fue una de las experiencias más agradables que jamás haya vivido".

Junto con la viabilidad visual de unos decorados singulares, John Duigan ha hecho uso de una paleta de colores acorde con la progresión y las emociones de los personajes a través de los diversos estadios de la película. "El look del film se compone de tres fases distintas" —explica Duigan—. "La parte que se desarrolla en la Universidad de Cambridge y en Londres, a principios de los años 30, se ha iluminado de modo más económico: con tonos fríos y colores apagados. El cuerpo central del film, cuando ellos comparten un apartamento en Montmartre, resulta mucho más cálido, las colores presentan mayor textura y son más vivos. Más tarde, cuando dos de ellos parten para luchar en España, el color vuelve a apagarse. En la parte final, que transcurre en el París ocupado de 1944, los tonos llegan a ser incluso más fríos, y los colores han desaparecido por completo".

Duigan no cesa de alabar a su diseñador de producción y a su director de fotografía, por haber sabido captar con tanta concisión su visión original y haberle dado vida. "Jonathan es muy meticuloso en su planificación y en los pormenores. Creo que la creación de los grandes decorados exigía una planificación muy estricta y una entrega total por parte de todos los implicados. Los decorados y los diseños de producción de Lee eran impecables; combinados con la bellamente iluminada fotografía de Paul Sarossy, una extraordinaria baza de la película, y las maravillosas interpretaciones, espero que redunden en una historia de rica textura que el público pueda disfrutar".


Los temas

Aunque "Juegos de Mujer" sea esencialmente una historia de amor, Duigan ve asimismo otros temas en el film. En primer lugar, el contraste entre la vida que Gilda ha decidido llevar, y las de Guy y Mia. Gilda quiere explorar la vida de todos los modos que le apetecen, en general sin responsabilidades con el mundo, aunque se mantiene firmemente leal hacia aquellos que le son próximos. Por otro lado, Guy y Mia sienten de modo intenso la responsabilidad moral de contribuir en el mundo; en su caso, la lucha por la democracia ante el ascenso del fascismo. Aquí hallamos aspectos paralelos a la situación que hoy en día afrontamos.

El segundo gran tema se vincula a extremos como el destino y el libre albedrío. Duigan sugiere: "Toda persona reflexiva que viviera aquella época sabía perfectamente que la guerra era inevitable, y ello empujó a la gente a vivir de modo muy intenso, particularmente, hacia finales de la década de los 30. En ciertas escenas, la sensación de que la guerra estaba al caer casi se convierte en un personaje más". Sin embargo, no es sólo el inminente conflicto internacional lo que hace intensa la vida de Gilda Bessé. "Pese a que cada uno de sus instintos la empujan a vivir tan espontánea y libremente como sea posible, le acompaña la profunda convicción de que la vida está predestinada, de que hay un destino que la espera. Esto se ve respaldado por un incidente relativamente trivial que aconteció contando ella 13 años, cuando consultó a una adivina. Convencida de que su vida será breve, se esfuerza por experimentar tantas vidas distintas como sea posible".

Guy y Mia se ven inexorablemente empujados a luchar en la Guerra Civil española, y la vida bohemia de Gilda en París se ve afectada por los hechos internacionales que tanto quiere ignorar; pero en la parte final del largometraje, se rebela contra la sensación de impotencia que le abruma respecto a su propio destino. Y opta por unirse a la Resistencia pese a que eso significa poner en juego la vida a diario, arriesgándose a que la predicción de la adivina se cumpla. ¿Es ella, pues, quien decide su propio destino? O, por el contrario, ¿estuvo siempre escrito que Gilda tomaría esa decisión?

En nuestros días, muchas personas consultan a los adivinos, se hacen leer la palma de la mano, consultan el horóscopo, o mantienen un cierto grado de fatalismo: "Si ha pasado esto es porque tenía que pasar". Durante toda su vida, Gilda lucha por liberarse de esta convicción.


El reparto opina acerca de sus respectivos personajes

Charlize Theron habla de Gilda...

Gilda tiene un reloj detrás de su cabeza que está constantemente haciendo tictac, y me da la impresión de que eso tiene mucho que ver con las decisiones que toma. Se precipita tan aceleradamente por la vida porque está convencida de que no le queda mucho tiempo en este mundo.

Nunca me ha parecido que proceda de este modo sin razón alguna. Siempre he creído que hay algo que la empuja a vivir del modo en que lo hace. Si no hubiera tenido aquella experiencia a los 13 años, si alguien no le hubiera dicho que su tiempo se le escapaba, o que sólo le quedaban unos pocos años de vida, su personaje no sería tan interesante, aunque quizá habría decidido proceder de modo distinto.

Gilda no presta ninguna atención a lo que acontece a su alrededor, lo que es absolutamente triste, y es una lección que aprende hacia el desenlace de la película.


Penélope Cruz habla de Mia...

Procede de España y lleva una vida alocada en París. Mia está escapándose de sí misma debido a lo que ha pasado en su país; la embarga el dolor y le resulta difícil enfrentarse a la situación. Ha perdido a alguien a quien amaba con locura: su hermano, quien murió en la guerra de España, y era lo que más quería en su vida. Durante el suceso, ella misma se rompió una pierna arrastrando para siempre una cojera.

Es una de esas cosas que recuerdan que esta mujer ha pasado por mucho. Gilda es ahora el amor de su vida; ambas mantienen una relación muy especial, pero aún así siente que debe seguir escapándose. La Guerra Civil se extiende por todo su país, la gente muere y ella quiere ayudar. Por eso se está preparando para ser enfermera. Además, a su manera, también es una artista. Es alguien con muchos rostros y facetas.

Aunque Mia está acostumbrada a todo tipo de gente, Guy le significa una amenaza de naturaleza distinta, y no le agrada esto al principio. No le hace feliz que alguien tan especial como él esté compartiendo espacio entre ella y Gilda. Más tarde, acaba por aceptarle y abrazarle dado que resulta ser una persona encantadora y muy singular. Comparten la misma pasión, el ferviente deseo de ayudar a la gente, de aceptar responsabilidades a causa de lo que acontece durante la guerra. Gilda no participa de ese tipo de ideas.


Stuart Townsend habla sobre Guy...

El padre de Guy fue un policía de Dublin en la época posterior a la Sublevación de Pascua de 1916, lo que habría sido un cargo absolutamente espinoso, pero fue asesinado, por lo que Guy habría tenido una crianza difícil debido a ello. Pero ahora está en Cambridge: es un chico de clase obrera metido en un ambiente de altísima clase social. Guy habría crecido de modo bastante convencional, muy tradicionalmente, y de hecho hay algo de su condición en él. Creo que esto es parte de la fuerza motriz de Guy cuando se encuentra con Gilda.

Si Guy nunca se hubiera cruzado con Gilda, habría llevado una vida completamente distinta; creo que hay una parte de él que está enamorada de Gilda, pero hay otra que odia tener este sentimiento porque no puede comprenderla. Se trata de un idealista; y quiere contribuir al bien del mundo. Cree en la libertad de la gente y en la democracia. Le interesa la política, y no puede soportar esa actitud ciega de Gilda respecto a lo que está pasando en el mundo.

Guy habría podido disfrutar de una vida completamente normal en una época históricamente excepcional, pero debido a que se cruza con Gilda cae bajo los encantos de otros mundos que de otro modo jamás habría conocido. Ella siempre está un poco por delante de él, y creo que se siente atraído por el hecho de que Gilda es todo lo que él no es: libre, llena de vida, y nada convencional. A Guy casi que le atrae la idea de casarse con ella y de establecerse. Es un tipo fuerte, alguien sincero que lleva una vida extraordinaria.



Ficha

Ficha Técnica

Título original: "Head in the clouds"
País y año: Estados Unidos, Reino Unido, 2004
Dirección y guión: John Duigan
Duración: 132 minutos
Producción: Bertil Ohlsson, Jonathan Olsberg, Maxime Rémillard, André Rouleau, Michael Cowan y Jason Piette
Música: Terry Frewer
Fotografía: Paul Sarossy
Montaje: Dominique Fortin
Diseño de producción: Jonathan Lee
Dirección artística: Gilles Aird
Vestuario: Mario Davignon


Ficha Artística

Gilda Bessé: Charlize Theron
Mia: Penélope Cruz
Guy Malyon: Stuart Townsend
Comandante Thomas Bietrich: Thomas Kretschmann
Charles Bessé: Steven Berkhoff
Lucien: David La Haye
Lisette: Karine Vanasse
Julian Ellsworth: Gabriel Hogan
Max: Peter Cocket
Django Reinhardt: John Jorgenson


Fecha de estreno en España: 12 de Octubre de 2005


Enlaces

- Página Oficial de la Película: www.sonyclassics.com/headintheclouds
- Página Oficial de la película (España): www.mangafilms.es/juegosdemujer


Imágenes












Fuente: Manga Films